¿Cómo diferenciar la carne de cerdo en el mercado?

¿Cómo diferenciar la carne de cerdo en el mercado?

Hoy los productores porcinos cuentan con varias oportunidades para despertar el interés del consumidor hacia la carne de cerdo y que esta se pueda diferenciar entre otros productos. Está comprobado que al mejorar el contenido nutricional en la dieta porcina –a través de la inclusión de aditivos y fuentes de grasas saludables– es posible obtener una carne de mayor calidad y con mayores beneficios para la salud humana.

Los consumidores buscan cada vez más alimentos que favorezcan su salud y para ello se fijan en la apariencia de la carne (color, suavidad, jugosidad, sabor u olor) o si se han producido con la inclusión de antibióticos. Esperan saber de dónde viene su comida, quién la produce y qué actores intervinieron en su producción.

A mediados de los años ochenta, la carne de cerdo fue presentada como “la otra carne blanca”, cuando el pollo –que obtuvo una reputación de ser baja en grasas– comenzó a ser la opción más popular. Desde entonces es considerada una excelente opción en la mesa de las personas (por los beneficios para el corazón, el crecimiento de músculos, etc.). Pero actualmente resulta imperativo diferenciar a este producto y es posible hacerlo a través de enriquecer las raciones de los animales con nutrientes específicos como el selenio orgánico, la vitamina E o los ácidos grasos DHA omega-3.

Una de las causas más comunes para el deterioro de la calidad de la carne es la oxidación de lípidos que provoca una serie de cambios en la carne como la rancidez oxidativa, reducción de la capacidad de retención de agua y el consiguiente incremento de olores no deseados o la pérdida del color; lo que provoca un menor tiempo de vida del producto en el anaquel. Un enfoque ampliamente corroborado muestra la influencia nutricional sobre la calidad de la carne, reduciendo la oxidación y su mejor conservación, calidad y sabor.

El selenio orgánico es un importante antioxidante que participa en los sistemas metabólicos que protegen la función celular y la integridad de las membranas celulares; lo que es fundamental para preservar la calidad de la carne. Su inclusión en el alimento para cerdos constituye una importante alternativa ya que son fácilmente absorbidos, almacenados y utilizados por el animal.

Por otro lado, la inclusión de ácidos grasos omega-3 (DHA) –en su forma natural derivado de las algas– está recibiendo cada vez más atención en la industria de la carne de cerdo. Debido a los cambios significativos en las prácticas de producción y su demanda entre los consumidores es cada vez mayor el interés en proporcionar un perfil de grasa saludable a los productos porcinos sin afectar negativamente el sabor de la carne.

Una encuesta realizada en el 2013 por la agencia publicitaria Sullivan Higdon & Sink mostró que el 69% de los consumidores creen que es importante entender cómo se producen sus alimentos y están buscando un compromiso por parte de los actores de la cadena alimenticia por la calidad, la seguridad y la trazabilidad de sus alimentos. Así, es importante que los productores muestren este compromiso al proporcionar productos libres de antibióticos, contaminantes como las micotoxinas, metales pesados, dioxinas y PCB. Las soluciones alternativas, como aditivos nutricionales naturales, deben explorarse por su impacto positivo en el desempeño animal y por la oportunidad que ofrecen para la diferenciación de productos en el mercado.

Autor:  Por Nikki Putnam, MS, RD, LD
Dietista-Nutricionista Certificada de Alltech