Productor de cerdos denuncia irregularidades en el etiquetado de productos congelados.

Productor de cerdos denuncia irregularidades en el etiquetado de productos congelados.

Agustín Spina es un pequeño productor de la localidad de Río Cuarto, Córdoba, que decidió corroborar personalmente si la carne de cerdo se estaba vendiendo en las grandes cadenas de supermercados mal etiquetada, tal como lo anunciaban muchos sectores de la cadena productiva en Argentina, o si por el contrario estos eran sólo rumores como lo afirmaban las fuentes  de los órganos oficiales de control.

“En el supermercado VEA pedí bondiola nacional y me dijeron que no había porque era muy cara. Busqué en la góndola y me encontré con una bondiola sin hueso Brasilera, con un etiquetado que decía que tenía un año entre la fecha de elaboración y la fecha de vencimiento,  y la mayoría de la etiqueta en portugués”, contó a Infpork  Spina.

Según la propia foto del producto, la bondiola estaba exhibida en una heladera junto a otra carne fresca, es decir, si este producto está al lado de otro que no está congelado, quiere decir que la heladera no mantiene los -18ª a la que debe mantenerse para poder permanecer con la cualidad de tener un vencimiento de un año desde su elaboración hasta su consumo.

Aquí la primer irregularidad que sorprendió al productor, seguramente este producto salió en camiones frigoríficos desde Brasil hacia Argentina, seguramente en el frigorífico local o la cadena de supermercado local la mantuvo en frigorífico hasta su exposición, pero también a la venta debía mantenerse con esta misma cadena de frío para que el consumidor realmente pueda consumirla en el plazo establecido, de lo contrario, el vencimiento según lo que le indicaron en SENASA es de 6 meses, es decir la mitad de lo que indica la etiqueta.

Situaciones similares encontró en otros supermercados, por lo que decidió consultar al INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), a donde le indicaron que las heladeras de las góndolas suelen tener una temperatura de entre 0 y 4 grados, temperatura en la cual se pierde la calidad de producto congelado, y por lo tanto cambian las condiciones de venta.

Le resultó llamativo también que en la misma góndola había un cartel escrito en computadora que alertaba que la carne no se podrá volver a congelar, cuando en realidad esto debería estar bien claro en el etiquetado.

Además, al descongelarse la carne empieza a perder líquido, y por lo tanto le peso del producto finalmente tampoco coincidirá con el de la etiqueta,  y una vez adquirida esta bondiola no sólo no puede volver a congelarse sino que debe directamente consumirse.

Ante las irregularidades advertidas, que según cuenta fueron también fotografiadas por otros productores, Laspina realizará una presentación formal ante los órganos de control local, que son los que tienen que cumplen el rol de fiscalizadores de las leyes nacionales.

Se estima que una vez realizada esta presentación formal, el SENASA puede realizar una inspección y análisis de los productos y condiciones de venta de los mismos. “El problema es que si esto termina en un problema de salud se perjudica toda la cadena”, argumentó el productor.  Ya es sabido que cuando algo sale mal rápidamente se disipa por los medios sin el correcto esclareciendo de los casos o circunstancias que generaron este problema, y queda en tela de juicio la carne de cerdo en su totalidad, pudiendo generar una caída en el consumo de la carne fresca local que nada tiene que ver con esta situación.