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Productores entrerrianos piden ingresar al mercado y contar con una planta de faena

Tras el encuentro porcino de Gualeguaychú, el sector delineó los puntos para ofrecer mercadería de calidad producida en la zona para el consumo de los habitantes de la ciudad. Aconsejan un trabajo entre todos los actores; buscan que el Estado trabaje en generar la demanda.

En el salón del Club Regatas se llevó a cabo el Tercer Encuentro de Productores de Cerdos de Gualeguaychú, donde se acordó la necesidad de introducir la producción en el mercado local y la creación de un frigorífico para faenar la producción porcina de la zona.

Durante el encuentro disertaron los médicos veterinarios Manuel Maza y Angelina Montemuiño, pero también hablaron profesionales relacionados a la sanidad animal, ingenieros agrónomos y productores de pequeña y mediana escala que viven en chacras aledañas a la ciudad o en áreas rurales.

“La iniciativa tuvo su punto de partida en nuestra actividad privada, asesorando a pequeños y medianos productores, y es así que nos uimos encontrando con una serie de problemáticas como la de no visualizar un sector que provee una gran cantidad de alimento a la ciudad”, explicó Maza en declaraciones a Eldía, y señaló también que “a ese sector, el que produce lechones, no se lo reconoce”.

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Maza agregó que sumó experiencia en procesos de organización para pequeños y medianos productores, no solo para los que trabajan con porcinos, y destacó que “cuando el productor trabaja codo a codo con sus pares, le hace palanca a la problemática, sea cual fuera”.

“A un pequeño chacrero se le hace difícil colocar su producción en el mercado, pese a que quienes se dedican al ganado porcino, en mayor o menor escala, lo hacen muy bien”, sostuvo el veterinario.

La cerda puede llegar a tener más de dos pariciones al año, y en cada una pueden nacer entre 7 y 15 lechones, por la cual se puede lograr una producción importante en cantidad de lechones y kilos. Según datos que maneja es sector, hace 10 años se consumían 6 kilos per cápita en el país, pero que ahora llega a ser de hasta 15 kilos, proyectándose para el 2030 un consumo de 25 kilos.

Por su parte, Angelina Montemuiño expresó que la sanidad es muy importante y se la debe ajustar al tipo de producción y a la zona: “No es lo mismo tener animales en confinamiento, donde cobran importancia las enfermedades parasitarias, mientras que en los intensivos se encuentran enfermedades emergentes, como el circovirus porcino, para las cuales se deben emplear planes sanitarios acordes”.

De esta manera, queda al descubierto uno de los temas espinosos en el tema radica en las diferentes formas que existen en la crianza porcina: están aquellos que dan de comer a los animales productos de origen vegetal y están quienes les tiran deshechos o excedentes de comedores, que no deja de ser alimentos pero que muchos no revisan las bolsas con basura. La solución para este dilema es una planta de faenación: “lo ideal sería concretar un matadero zonal, quizás algún frigorífico. Este es un trabajo de todos y tienen que estar vinculados todos los actores, tanto productores, como profesionales, el Estado y las universidades”.

Aunque en la actualidad los productores deben afrontar la suba en los insumos, la soja y el maíz –fundamentales en la crianza–, el veterinario señaló que “no debemos olvidarnos que el cerdo se originó con otros alimentos que pueden ser sustitutos de los tradicionales.

Por esto mismo, señaló que la mayor dificultad que enfrenta el sector hoy en día es el individualismo de los productores: “Si los productores no se juntan y no fortalecen su rol de identidad, se hará cuesta arriba lograr objetivos. Este tipo de producciones arraigan a la familia en la chacra, en el campo, porque el porcino requiere de atenciones y de seguimiento”.

“Al productor le falta capacitación porque existen tecnologías muy simples para ser más eficiente la tarea. Se pude implementar el cajón de destete, una tecnología desarrollada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para separar a las camadas por categorías, una técnica que por ahora solo un criador ha desarrollado en la zona, mientras que en otros lugares es común verlos”, señaló Maza antes de agregar que este tipo de innovaciones solo requieren madera y un poco de ingenio.

Fuente: www.eldiaonline.com
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