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El ventilador: elemento clave para el control ambiental

Uno de los mayores obstáculos para el control de los costos de la energía a nivel de la granja es el desconocimiento de las técnicas básicas de ventilación.

Con un sector cada vez más eficiente y en continua expansión, la necesidad de nuevas plazas es constante, y con ello, la aparición en el paisaje de nuevas naves, que aunque a ojos inexpertos parecen todas igual, en realidad no lo son.

El retorno de la inversión realizada tendrá mucho que ver con un buen diseño de la ventilación y el control ambiental.

El ambiente que rodea al cerdo es una influencia multifactorial que a menudo es difícil de evaluar. Por ejemplo, los estudios han demostrado que los cerdos pueden ser sometidos a niveles muy elevados de amoniaco durante un tiempo relativamente largo con poco efecto sobre la producción.

Sin embargo, la adición de polvo, otros gases y humedad con amoníaco, alto es una combinación potencialmente desastrosa. Los efectos sinérgicos de los gases y el polvo son complicados y muy graves para el estado de salud no solo del cerdo, sino también de los trabajadores.

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A ello se suma el hecho que el cerdo es un animal que se adapta con facilidad a diferentes ambientes sin que aparentemente le afecte, dificultando aún más su gestión.

Y digo aparentemente, porque es evidente que todos los mecanismos que utiliza el animal para mantenerse dentro del confort térmico, restan eficiencia productiva y aumentan su índice de conversión.

La ventilación se define como “el movimiento adecuado del aire a través de un edificio, que reemplaza el aire rancio del interior por aire fresco, y que asegura la salubridad del aire, tanto a nivel de humedad y concentración de gases, como de partículas en suspensión”.

Parece muy simple, pero en realidad la gestión de la ventilación es un proceso continuo en las instalaciones porcinas, ya que requiere una constante atención, y supone un auténtico reto en la actualidad debido al encarecimiento de la luz. Con una gestión ambiental correcta conseguimos mejoras productivas, lo cual implica:

1 – Mayor bienestar animal
2 – Mejorar el aprovechamiento de las instalaciones
3 – Mejorar los resultados técnicos al optimizar el potencial genético, acercándonos lo máximo posible a la zona de confort de los animales

La temperatura del aire, en relación con la temperatura del cerdo, determina el nivel de intercambio de energía entre el cerdo y su entorno, por convección y evaporación, e indirectamente a través de la radiación.

El aire gana calor cuando entra al edificio y se expande para captar la humedad del aire de la instalación porcina. El objetivo es utilizar el aire caliente como una esponja para absorber el exceso de humedad y transportarlo fuera del edificio.

Teóricamente, como el aire frío se mueve a través de la habitación a lo largo del techo, se calienta.

El aire frío seco entra en el edificio y cantidades iguales de aire húmedo caliente salen del mismo, de forma que, la temperatura y el nivel de humedad del aire que sale es mayor que cuando entró.

Con la ventilación, el calor, la humedad excesiva, los patógenos y los gases son expulsados del edificio.

 

Los ventiladores, obviamente, serán las piezas esenciales de la ventilación, pero para que estos trabajen de forma eficiente, y sin aumentar los costes energéticos, será necesaria una limpieza y mantenimiento mínimos.

1 – Limpiar las palas de ventilado, ya que si están sucias pueden reducir la eficiencia en un 40 %
2 – Limpiar el motor, ya que un motor sucio se sobrecalienta
3 – Engrasar piezas móviles para disminuir la fricción
4 – Comprobar el estado de las correas y poleas, ya que si están gastadas pueden reducir la eficiencia en un 25 %

Otros factores a tener en cuenta para el correcto funcionamiento de los ventiladores son, por ejemplo, “las aberturas no planeadas”: puertas que no cierran bien o sencillamente, que dejamos abiertas, persianas o cortinas de las ventanas agujereadas o que no funcionan, por lo que no se abren y cierran correctamente.

Otro error común son los obstáculos que debe vencer el aire para lograr un intercambio correcto, por lo que la eliminación de dichos obstáculos evitará este efecto indeseado.

Una cosa está clara, si los ventiladores son viejos ¡es una buena inversión reemplazarlos!

Cuando hablamos de ventilación habrá que tomar en cuenta la velocidad del aire. El flujo de aire afecta directamente a los mecanismos de transferencia de calor mediante convección y evaporación. El caudal de aire se puede medir con sensores digitales o sensores sencillos.

Como es de esperar, los cerdos más jóvenes, son más susceptibles a velocidades de aire más altas que los cerdos mayores. Intuitivamente, esto tiene sentido, pero ¿cómo se puede explicar esto desde un punto de vista de intercambio energético?

Hemos de recordar que el confort térmico de un cerdo es el resultado directo del intercambio de energía con su entorno, por lo que este resultado se explica desde el punto de vista de la transferencia de calor.

La temperatura y flujo del aire afecta directamente a la transferencia de calor por convección. Además, la exposición del área de superficie del cerdo a un ambiente afecta directamente la transferencia de calor por convección.

Para los cerdos jóvenes, la proporción superficie/peso es mayor en comparación con los cerdos mayores. Por lo tanto, para una determinada combinación de temperatura del aire y flujo, un cerdo joven, por kilo de peso corporal, transferirá más calor hacia o desde su entorno, lo que implica que: el efecto del flujo de aire es mayor cuanto más joven es el lechón.

La respuesta del cerdo a su entorno térmico y la EET resultante desempeñan un papel importante en la forma de controlar un ambiente térmico óptimo.

Por ejemplo, los cerdos jóvenes, debido a su susceptibilidad a un flujo alto de aire, necesitan sistemas de ventilación y estrategias de control ambiental que reduzcan cualquier posible flujo de aire. Con cerdos de mayor edad, se necesita menos atención a este detalle.

¿Cuál es el mejor sistema?

Nadie debe implementar sofisticados controles ambientales o sistemas de alojamiento a menos que exista evidencia de que hay un beneficio. Un beneficio podría ser disminuir el gasto de mano de obra, una disminución en los brotes de enfermedades, un aumento de la rentabilidad, un aumento de la satisfacción laboral de los trabajadores, o cualquier otra de razón que el productor sienta, puede considerarse un beneficio.

Existen muchos diseños diferentes para modificar el ambiente térmico del cerdo. Hay una amplia variedad de sistemas de control, disposiciones de ventilación y diseños de edificios para elegir el mejor sistema para una situación dada. No hay reglas únicas y rápidas para tomar estas decisiones, pero hay que tener en cuenta algunos principios: el clima, la fase productiva y el deseo u objetivo del ganadero.

EL CLIMA

Según la zona en la que tengamos la explotación, un sistema funcionará mejor que otro.

Por ejemplo, en un clima cálido y seco como el del interior de España, la temperatura se podría reducir 10-12 °C haciendo pasar el aire de ventilación a través de un panel de refrigeración de aire por evaporación (cooling).

Este mismo sistema en el litoral no tendría sentido, ya que la humedad exterior superaría, con creces, la del interior de la nave.

FASE PRODUCTIVA

Las necesidades ambientales y la sensibilidad de los animales varía en función de la edad de los mismos, por lo que no tendrá nada que ver la construcción de un destete o de un Isowean, donde necesitaremos sistemas de control ambiental más complejos (calefacción, refrigeración…) con la de un engorde.

¿Cuál es mi objetivo como productor?

Si el objetivo es crear un entorno estrechamente controlado y preparado para cualquier clima, para sacar el máximo provecho productivo a los animales, se requerirá un sofisticado sistema de ventilación y control. Pero también se necesitará una formación del personal para sacar provecho al sistema, un mantenimiento y una inversión inicial fuerte.

Si por el contrario, se pretenden cubrir los requisitos mínimos y mantener a los animales parcialmente protegidos de los climas más extremos, con una nave cerrada, ventilación natural y sistemas de control básicos sería suficiente.

En este segundo caso el coste inicial será menor, pero habrá un coste plazos que puede venir en forma de una ingesta extra de alimento durante períodos de estrés por frío, o ingesta de alimento suprimida, y crecimiento durante períodos de estrés por calor.

Fuente: porcino.info

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