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6 claves de la porcicultura que viene

Fuente: publicado originalmente en el ebook 3K Pig Agricultura de precisión 

Las granjas porcinas del futuro convivirán con la tecnología, sus entornos se aproximarán más a un laboratorio que a la mayoría de las granjas que conocemos actualmente, la sanidad y el bienestar animal estarán en el centro de la escena y la armonía de la producción con el ambiente será un eje vertebrador del éxito.

01| Modelos de producción de precisión

Las granjas porcinas dejarán de ser el resultado de sólo la experiencia y la intuición del productor de carne de cerdo y del profesional veterinario. Cada vez más, su funcionamiento será producto de la gestión inteligente de la granja de cerdo, que permite el uso de la tecnología aplicada a la infraestructura y a las condiciones medioambientales de las granjas, como así también a la administración alimenticia de los cerdos y a todas las demás variables involucradas en su producción que exigen dos factores críticos – medición y control- para conseguir resultados eficientes al mejor costo posible.

En concreto ¿qué implica un sistema inteligente para la cría y producción de carne de cerdo? Básicamente, herramientas digitales y tecnológicas que facilitan conocer en detalle qué sucede en la población de animales y en el ambiente donde se desenvuelve su crianza y, a la vez, detectar con anticipación en qué parte del proceso productivo se debe interceder para corregir problemas o bien identificar dónde y por qué el proceso avanza eficientemente.

Al final, un sistema inteligente lo que permite es precisión en la gestión de recursos para reducir pérdidas y maximizar las ganancias.

En un modelo de granja de porcicultura inteligente existe un complejo de máquinas controladas por un sistema informático que capta información del entorno y modifica su comportamiento adaptándose en cada situación de la manera más óptima. Esto lo diferencia claramente de cualquier otro sistema “no inteligente” o cría tradicional de cerdos, en el que se actúa de manera ciega o predeterminada.

Así pues, para tener un comportamiento basado en datos y estrategias, hace inteligente el sistema, que requiere de “sentidos” (sensores) que le permiten captar la información de su entorno, luego ha de poder procesar esa información (programa informático) y finalmente actuar bajo parámetros de excelencia en la producción porcina de carne.

Con el creciente desarrollo de la inteligencia artificial en la producción agrícola y ganadera, los expertos prevén que en un futuro cercano los programas informáticos incluidos en la tecnología de las granjas tendrán posibilidad de acumular información y “aprender” perfiles y patrones con los que actuar y así, adquirir “experiencia” y mejorar en lo sucesivo su comportamiento, en un círculo virtuoso de eficiencia y productividad.

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02| Mercado internacional será cada vez más competitivo

Rabobank, el banco alimentario y agrícola líder en el mundo, anticipó que mientras el consumo cárnico mundial aumenta, el mercado se volverá cada vez más competitivo desafiando fuertemente a los productores en materia de precios y márgenes.

A efectos de aprovechar las oportunidades de producir carne porcina, un negocio en crecimiento, las empresas del sector tendrán que adaptar los sistemas de producción para mitigar amenazas y responder a las exigencias de un consumidor cada vez más exigente, advierte esta fuente. En ese sentido, marca cinco tendencias que considera ineludibles:
• uso controlado de antibióticos,
• atención puesta sobre las emisiones de gases de efecto invernadero,
• bioseguridad,
• sustentabilidad de procesos y
• mayor competencia

Rabobank señala que esa complejidad crea nuevas oportunidades de crecimiento para aquellos productores y procesadores que lean bien el mercado y respondan rápidamente.

“La responsabilidad recae sobre todo en los productores para mitigar las preocupaciones de los consumidores, sobre todo en relación con temas de sanidad y bienestar animal, a través de la adaptación de modelos de producción y de cadenas de suministro. Es un reto que seguirá siendo un tema de agenda importante en los próximos años”, señala Justin Sherrad, estratega mundial de proteína animal de Rabobank.

03| Mejora genética

Los “cerdos de diseño” serán una constante en las granjas del futuro. Esto es así, centralmente, porque el nivel genético es un factor de producción que condiciona la eficiencia técnica y económica de la explotación, incide en las características cuantitativas de las canales (contenido de tejido magro) y en los caracteres físico-químicos de la carne (atributos de calidad).

El desarrollo de la genética en el mercado porcino tiene ya una larga ruta recorrida. A principios de 1990, la biología molecular, a través de pruebas de ADN, comenzó a buscar un lugar muy importante en la cría de cerdos. El ejemplo más conocido fue la identificación del gen halotano como directamente relacionado con el síndrome de estrés porcino, que sigue siendo ampliamente utilizado hoy en día.

No obstante, en todo estos años se han producidos otros enormes avances. Por ejemplo, hallazgos en genética molecular han permitido la detección del gen de la calpastatina con efectos beneficiosos sobre la terneza y jugosidad; también, del gen IFG2 cuyo efecto sobre el contenido de magro parece ser mayor que el gen de halotano, pero a diferencia de éste no produciría efectos negativos sobre los caracteres de calidad de la carne. En general, la mejora genética de cerdos tiene como principal destinatario el consumidor.

El objetivo es llegar a una “calidad de carne de cerdo” que sea segura, apetecible, con alto valor nutricional, sabor y suavidad. Estas características serán decisivas en un mercado de alta competencia con un consumidor cada vez más informado y exigente.

04| Reducción del uso de antibióticos

Esta tendencia fue clave en los últimos dos años y se profundizará en la siguiente década. Según los expertos, los primeros pasos para reducir el uso de antibióticos en la cría y engorde de cerdos no serán complicados para la mayoría de los productores de cerdos, por lo que reducir en 20% a 30% su aplicación será el primer nivel de avance con las granjas de porcicultura de precisión.

Sin embargo, cuando se necesite ir más allá se requerirá de programas y estrategias que surjan de un análisis profundo de las dinámicas de presentación de las principales enfermedades de la población de cerdos. Pero, que los productores deberán prepararse para avanzar en esa dirección es algo irrefutable.

¿Por qué?

Simple y sencillamente porque la resistencia a los antibióticos es uno de los problemas más serios a los que la humanidad se enfrentará en los próximos años. Solo en Europa se calcula que 25.000 personas mueren al año por la imposibilidad de ser tratados frente a una infección; y las cifras señalan que, en 2050, si no se preservan los antibióticos existentes o se desarrollan nuevas armas terapéuticas, sobre 10 millones de personas morirán anualmente en el mundo por este problema.

Países como Holanda han dado pasos significativos reduciendo hasta en 70% el uso de antibióticos en la población porcina.

¿Cómo lo hicieron?

Se concentraron en la alimentación en la fase de entre los 5 y los 10 días tras el destete. En ese período, los lechones tienen más problemas para digerir los alimentos y aparecen las diarreas. Ante ello, aplican novedosas formulaciones alimentarias que, si bien hacen que los lechones crezcan menos, consiguen que desarrollen mejor su tracto digestivo y su microbiota. En fases posteriores recuperan ese retraso en el peso.

Obviamente, para conseguir estos resultados en la cría de cerdos (que comenzaron a ensayarse en el resto de países de Europa y también en la Argentina) se deben aplicar otras técnicas, como por ejemplo: producción en múltiples sitios (para evitar infecciones entre los diferentes grupos); salas (e idealmente los edificios enteros) manejados bajo estrictas normas de desinfección; protocolos veterinarios y, estructuralmente, instalaciones apropiadas con todos los parámetros ambientales bajo control.

05| Bienestar animal

El concepto de “bienestar animal” lleva muchos años de desarrollo. En Europa, desde que se adoptó la normativa de Bienestar Animal (2013), muchas granjas de porcinos tuvieron que construir y adaptar sus instalaciones para disponer a sus cerdas en gestaciones colectivas. Desde entonces, muchas estudios mencionan que esta adaptación no intercedió en el rendimiento reproductivo, incluso en algunas granjas mejoró el peso al nacimiento del lechón y también la tasa de partos.

En Latinoamérica, esta tendencia está tomando cada año más importancia. En 2015, las empresas más grandes de Brasil (BRF y JBS) han anunciado sus planes de adaptación y eliminación de jaulas para el 2025.

En esencia, el concepto de bienestar animal incluye tres elementos:
• el funcionamiento adecuado del organismo (lo que entre otras cosas supone que los
animales estén sanos y bien alimentados)
• el estado emocional del animal (incluyendo la ausencia de emociones negativas tales
como el dolor y el miedo crónico)
• la posibilidad de expresar algunas conductas normales propias de la especie (Fraser
et al., 1997).

Esos principios básicos determinaron la creación de los llamados protocolos Welfare Quality®, que incluyen criterios en los que debería basarse cualquier granja porcina con bienestar animal. Tales criterios son:

• Alimentación: ausencia de hambre prolongada / ausencia de sed prolongada
• Alojamiento: confort en relación al descanso / confort térmico / facilidad de movimiento
• Estado sanitario: ausencia de lesiones / ausencia de enfermedad/ ausencia de dolorcausado por prácticas de manejo tales como la castración, el corte de cola, etc.
• Comportamiento: expresión de un comportamiento social adecuado, de forma que exista un equilibrio entre los aspectos negativos (agresividad, por ejemplo) y los positivos / expresión adecuada de otras conductas, de forma que exista un equilibrio adecuado entre los aspectos negativos (estereotipias, por ejemplo) y los positivos / interacción adecuada entre los animales y sus cuidadores, de forma que aquéllos no muestren miedo de las personas.

06| Sustentabilidad en las empresas agropecuarias

La sustentabilidad en la producción agroalimentaria se hace cada vez más importante. El concepto global bajo el cual está inscripto es el de la llamada “Responsabilidad Social Corporativa” o “Responsabilidad Social Empresarial” (RSC o RSE).

Una granja porcina gestionada en función de la matriz RSE o RSC supone que aplica estrategias de responsabilidad en tres aspectos: económico, ambiental y social. Esto significa que persigue un fin económico (ganancias) y que al hacerlo garantiza el cuidado del ambiente en el que está inserta, facilitando asimismo el desarrollo social de la comunidad que la cobija.

Según los expertos, para conseguir una granja sustentable desde el punto de vista ambiental hay que tomar en cuenta cuatro aspectos fundamentales:
• Uso racional del agua.
• Manejo de los sólidos y líquidos (materia fecal)
• Manejo de mortandad
• Manejo de desechos medicinales
Las granjas más avanzadas en materia de gestión sustentable han ido integrado a su administración otro conjunto de técnicas y conceptualizaciones que, en conjunto, le permiten alcanzar altos estándares.Por ejemplo:
– Aplicación de “las 3 R” (Reducir, Reciclar y Reutilizar) en la gestión del agua y de
los sólidos
– Utilización de “energías limpias” (eólica, solar, biogás)
– Adopción de Buenas Prácticas en Materia de Bioseguridad.

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