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El consumo de cerdo este año podría llegar a los 16 kilos por habitante

El 2018 fue un año difícil para el negocio porcino, con varios meses con los números en rojo en las granjas pequeñas y en las de alta producción. Este año, los márgenes siguen siendo ajustados -incluso negativos en la escala más chica- pero con un dato positivo: un informe proyecta que el 2019 podría cerrarse con un consumo cercano a los 16 kilos de cerdo anuales por habitante en el país, un nivel récord.

“El consumo de carne de cerdo viene creciendo a tasa sostenida en Argentina desde hace varios años y se estima que este año se mantendría la tendencia. Se podría llegar a un nivel récord promedio próximo a los 16 kilos por habitante. El crecimiento del consumo local de los últimos años muestra, en perspectiva, una de las tasas más altas del mundo”, asegura un estudio del Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea, que elaboraron Juan Manuel Garzón y Valentina Rossetti.

El trabajo señala que la expansión del mercado interno ha sido alimentada básicamente con la producción de los frigoríficos locales, que se estima que lograrán este año un volumen equivalente a unos 15 kilos por habitante año. Las importaciones de carne porcina seguirán en torno al equivalente a un kilo por habitante, el mismo volumen que se compraba en el exterior en el 2007, cuando la producción local “apenas” alcanzaba para abastecer el consumo de unos 7 kilos de carne de cerdo por persona (la mitad que la actual).

“Este año se observa una desaceleración en la tasa de expansión de la producción, con variaciones interanuales que en algunos meses se ubican por debajo del 3%. De todos modos, luce poco probable que el volumen de carne ofrecida al mercado se estabilice porque las mejoras de productividad e inversiones en granjas medianas y grandes sostendrían la expansión”, indica el estudio.

¿Cuáles fueron los pilares sobre los que se apoyó el crecimiento de los últimos diez años? Los investigadores de la Fundación Mediterránea estiman que un 45% de la expansión de la producción está relacionada con la mayor dotación de madres (particularmente en granjas de mediana y alta escala). Hay otro 45% que está vinculado con las mejoras de productividad (aumento de lechones vivos con destino engorde por madre año) y el 10% restante -quizás hasta un poco menos- tiene que ver con el mayor peso de los animales faenados.

Con respecto a los factores que explican el salto de productividad, en primer lugar se destaca el cambio tecnológico (la gran “modernización” de las granjas) y, en segundo, el crecimiento de la escala media. Un tercer factor también habría contribuido: la mayor eficiencia en la gestión integral de los establecimientos.

El mercado externo, que ofrece enormes oportunidades en países como China -un mercado afectado por la peste porcina africana-, es una asignatura pendiente. “Argentina no es todavía un exportador de carne de cerdo, a pesar que viene realizando envíos sistemáticos desde mediados del 2018. Se requeriría de más volumen, de más mercados asistidos y de más actores participando en el proceso (productores, frigoríficos) para entrar en un grupo bastante selecto de proveedores globales”, advierte el informe.

Se estima que el año pasado se colocaron en el mercado externo unas 11.700 toneladas peso producto de carne de cerdo (congelada con hueso, medias canales, piernas, paletas), básicamente en Rusia, y que este año los envíos podrían crecer más de un 30%.

Las oportunidades de crecimiento en el mercado de exportación son considerables. Para tener perspectiva, los expertos de la Fundación Mediterránea recuerda que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda, por sus siglas en inglés), precisa que las exportaciones porcinas de Brasil y Chile, dos países de la región, promediaron las 760.000 y 180.000 toneladas anuales (carcaza equivalente), respectivamente, en el bienio 2017/2018. Las ventas globales de Brasil superan a la producción completa de carne de cerdo de Argentina, que treparía a unas 660.000 toneladas en el 2019.

“El consumo interno de carne de cerdo puede seguir creciendo por varios años más en la Argentina. Un nivel de 22 kilos per cápita luce factible, considerando la estructura de consumo que se observa en otros países productores y exportadores de carnes”, asegura el estudio.

Pero para que el consumidor local acepte 6 o 7 kilos más a los actuales, lo que exige básicamente desplazar a otras carnes, se requerirá sostener la calidad del producto y también mantener un precio de mercado en la góndola competitivo. En este último aspecto, algunas referencias de otros países indican que la brecha de precios entre las carnes bovina y porcina -de entre un 30% y un 35%, a favor del cerdo- podría ser suficiente.

Pero claro, los productores podrán aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado interno y la exportación si los niveles de rentabilidad repuntan. De acuerdo, a la Fundación Mediterránea, luego de un 2018 adverso para el sector, con rentabilidad negativa durante muchos meses; ahora los márgenes muestran una leve recuperación en lo que va de 2019, en los distintos tipos de granjas intensivas.

La realidad, es que en los esquemas de menor productividad, la recuperación de los márgenes solo alcanza para reducir “el rojo”: los productores pierden entre $ 2,9 y $ 0,8 por cada kilo de capón producido.

“En las granjas de alta productividad, en cambio, los resultados económicos han vuelto al terreno positivo (unos $ 4,9 y $ 6,5, promedio kilo año, en planteles que van de las 250 a 500 madres), aunque con valores sensiblemente menores a los observados en 2016 y 2017, concluye el trabajo.

Fuente: Clarín

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