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Cerdos pesimistas versus cerdos optimistas

Las “3 escuelas de bienestar animal” han sido una de las principales bases para evaluar el bienestar del ganado en la granja. Estas escuelas incluyen evaluar el bienestar de un animal en función de su funcionamiento biológico, vida natural y estado afectivo.

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La escuela de funcionamiento biológico se centra en evaluar la salud física y la productividad del animal como un medio para evaluar el bienestar.

La escuela de vida natural se centra en la capacidad del animal para realizar comportamientos naturales específicos de la especie, particularmente aquellos en los que está altamente motivado para realizar.

La última escuela de bienestar, los estados afectivos, se centra en evaluar la experiencia emocional subjetiva del animal como un medio para comprender realmente lo que el animal está experimentando.

Uso de sentimientos para evaluar el bienestar del cerdo.

Históricamente, ha habido críticas con respecto al uso de sentimientos / estados afectivos para evaluar el bienestar animal. Algunos campos científicos creían que no era nuestra obligación ética asumir la responsabilidad del estado afectivo de un animal, mientras que otros creían que las experiencias subjetivas quedan fuera del alcance de la investigación científica.

Sin embargo, en los últimos 10 años, se ha dedicado más trabajo a comprender lo que el animal está experimentando como un medio para medir el bienestar. Esto se ha logrado utilizando la motivación y preferencia de los animales como una herramienta para determinar lo que un animal quiere y prefiere. Los estudios que evalúan la motivación y la preferencia se han llevado a cabo ya sea dando a un animal una opción y observando qué recurso elige, o desarrollando tareas en las que el animal tiene que ejercer un trabajo para obtener o evitar un recurso.

Cerdas provistas de cuencos vacíos

Una vez que se completó el entrenamiento, a las cerdas se les proporcionó un recipiente vacío entre las 2 ubicaciones previamente entrenadas. Las cerdas que se acercaron al cuenco anticipando la alimentación se consideraron optimistas, mientras que las cerdas que no se acercaron al cuenco se consideraron pesimistas. Las cerdas clasificadas como optimistas se identificaron como las cerdas más dominantes del grupo, mientras que las cerdas sumisas tendieron a demostrar un punto de vista más pesimista del tazón de alimentación.

Este tipo de estudios no solo ayudan a superar los límites de la ciencia, sino que alientan a la comunidad científica a ir más allá de nuestras medidas tradicionales de bienestar y comenzar a responder preguntas específicas sobre lo que el animal está experimentando.

Necesidad de más evaluaciones de bienestar

Este trabajo destaca la necesidad de que las evaluaciones de bienestar se expandan más allá de la salud, la productividad y el comportamiento del animal y exploren los factores psicológicos que influyen positiva y negativamente en el bienestar de un animal. Además, este trabajo destaca el valor de comprender cómo las personalidades de los animales pueden influir en el éxito y la productividad de los animales en entornos comerciales.

Autor: Dr Monique Pairis-Garcia

Fuente: pigprogress.net

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