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Crisis global por el coronavirus: Cae la soja al mínimo en seis meses y agrava las cuentas fiscales

El jueves negro también se sintió con fuerza en los mercados de materias primas agropecuarias. Las noticias, en ese sentido, no podrían ser más desalentadoras para la Argentina. La tonelada de soja cotizó al precio más bajo en seis meses. Mala noticia para los productores, mala noticia para el fisco, que se queda con el 33% de lo que se exporta por la vía de las retenciones. El paro agropecuario de cuatro días no podría haber terminado de peor manera.

La explicación detrás del desplome de la soja está a la vista: un mundo que desacelera bruscamente su actividad económica es un mundo en donde todo vale menos.

Y puntualmente, si se desacelera la actividad en China, el gigante asiático demandará menos soja para alimentar su producción porcina y avícola.

La posición mayo de la oleaginosa, el precio que provoca mayor atención en el productor argentino porque es el momento de mayor ingreso de la cosecha nacional, cae casi 6 dólares y cotiza a 315 dólares la tonelada.

A su vez, las cotizaciones de maíz, trigo y soja en Chicago volvieron a bajar el jueves arrastradas por el pánico en los mercados financieros internacionales por la pandemia de coronavirus.

Los mercados parecen no creer en una respuesta económica y financiera eficaz ante una pandemia que hace cerrar fronteras, fábricas y escuelas. Y los anuncios de medidas de estímulo, dispersos y sin verdadera coordinación por parte de gobiernos y bancos centrales, no tranquilizan a los inversores.

La bolsa de Chicago incluso pasará a operar online y cerrará su parquet el viernes por la noche.

En este contexto el maíz para mayo perdió 2,54%, el trigo 1,41% en un mercado que podría ver mayor demanda del cereal para reponer alimentos en supermercados, y la soja 1,80%.

Todas las explicaciones de este desplome conducen a China, que es el principal comprador de soja para alimentar a cerdos, pollos y peces que crecen en criaderos. Un dato: la mitad de pescado del mundo viene de criaderos chinos, donde los peces y afines son alimentados a soja. La demanda de soja también cayó por la fiebre porcina, que diezmó el rodeo de chanchos.

Pero la caída del petróleo también influye en el retroceso de la oleaginosa. Es que mucho del aceite de soja que se produce se utiliza para la fabricación de biodiesel. Obviamente, si cae el petróleo cae el precio de la nafta y detrás de ella caen todos los combustibles. Lo mismo ocurre con el maíz, ya que parte de la producción va a la producción de etanol.

Naturalmente, la caída del precio de la soja provoca un agujero fiscal en las cuentas públicas argentinas, dado que ingresarán menos dólares que los que se esperaban por la caída del precio de las commodities agropecuarias que la Argentina le vende al mundo. Una tormenta perfecta.

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