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China consolida sus importaciones de carnes y se renueva la esperanza en el sector exportador argentino

Para la cadena de la carne bovina argentina (y también para las restantes cadenas de carnes) la evolución del consumo, y particularmente de las importaciones chinas, no es un tema menor. En el año 2019 el 75% de los volúmenes exportados totales por la cadena se colocaron en el gigante asiático (425 mil toneladas peso producto, el 20% de la producción total) y el 67% de las divisas generadas fueron aportadas por los consumidores chinos (US$ 2.065 millones). Si China logra sortear con relativo éxito el COVID-19 y la crisis económica global, tal como está sucediendo, es factible que estos envíos no sólo se mantengan este año, sino también que se terminen expandiendo.

Peste Porcina Africana

La PPA generó una fuerte caída en la producción china de carne de cerdo; según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos se habrán perdido unos 20 millones de toneladas en el transcurso del período 2018/2020, un flujo que representa aproximadamente el 15% de la producción total de proteínas animales de China (incluyendo las 4 carnes líderes, bovina, porcina, aviar, ovina y el pescado). Frente a este fuerte shock de oferta negativo y a los efectos de evitar la consecuente contracción del consumo interno, China podía recorrer tres caminos posibles, cosa que está haciendo, a distinta velocidad y con diferente impacto sobre el mercado.

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La primera respuesta era aumentar rápidamente la producción de otras carnes, estrategia que tiene sus limitaciones y sólo es factible en producciones intensivas y de ciclos cortos; en este momento lo que se está viendo es un importante aumento en la producción china de carne aviar, la que estaría creciendo un 33% entre 2017 y 2020 (en casi 4 millones de toneladas al cabo del período). El segundo camino era reasignar hacia el mercado interno carne que se estaba exportando; en China la única producción con excedentes de magnitud es la del pescado, con 8,2 millones de toneladas exportadas en 2018, y se observa, efectivamente, una baja en estos envíos, de unas 600 mil toneladas año en el período (proyecciones de la OECD/FAO). Finalmente, el tercer camino era acudir al mercado global en búsqueda de los productos faltantes, algo que también está haciendo y con gran apetito desde comienzos del 2019 y donde reside por supuesto el principal interés para Argentina.

Las importaciones chinas de todas las carnes estarían pasando de 7,2 millones de toneladas en 2017 a unos 11,8 millones al cabo de este año, un crecimiento del 64% en sólo 3 años (+4,6 millones de toneladas). El análisis detallado muestra que el boom de compras se está concentrando en dos de ellas, las carnes porcina (golpeada por la PPA) y bovina (de bajo consumo interno y buena sustituta de la anterior), que se estarían más que duplicando en el período pasando de 2,4 a 6,4 millones de toneladas equivalentes res con hueso (+2,3 millones y +1,6 millones, respectivamente). En términos per cápita, las importaciones totales estarían subiendo de 5,2 kilos a 8,4 kilos en este período de tres años.

Como puede deducirse, la gran aceleración de las importaciones ha modificado la estructura de abastecimiento de carnes de China, aumentando la dependencia de su mercado interno a la producción de otros países. Según estimaciones de USDA, este año el gigante estará importando el 26% de la carne bovina que consumirá, el 10% de la carne porcina y el 5% de la carne aviar; se trata de los porcentajes más altos de los últimos años en todos los casos.

COVID-19

La irrupción del COVID’19 a comienzos de 2020, con estrictas medidas de aislamiento social y cierre de fronteras, puso en dudas la continuidad de la expansión de las importaciones chinas de carnes; afortunadamente, estos interrogantes están quedando atrás luego de conocerse los volúmenes importados en los últimos dos meses, sorprendentemente altos, muy superiores a los de los meses previos y también a los niveles del 2019. En el mes de marzo, las compras realizadas bajo el rubro “carnes y menudencias” totalizaron 919 mil toneladas, 50% más que en los meses previos y en abril se mantuvieron también en un nivel muy alto, con 862 mil toneladas. La aduana china incluye en este colectivo a todas las carnes (bovina, aviar, porcina y ovina) y a las menudencias.

El detalle de lo sucedido en cada una de las carnes se dispone sólo hasta el mes de marzo. En este último mes, China alcanzó récord de compras en 3 de las 4 carnes bajo análisis, con 390 mil toneladas importadas de carne cerdo, 216 mil toneladas de carne bovina y 130 mil toneladas de carne aviar.

Un dato relevante es que las compras de los primeros meses del año están ratificando los escenarios expansivos para el 2020 que plantean distintos organismos internacionales, caso del Departamento de Agricultura de Estados Unidas (USDA). En el primer trimestre las importaciones de carne bovina se ubican 65% por encima de mismo período 2019, las de carne porcina +183%, las de carne aviar +97%, las de carne ovina +1,3%. Nótese que estos porcentajes observados son muy superiores a las variaciones que, por caso, USDA espera para todo el año (+15% en carne bovina, +57% en carne porcina, +25% en carne aviar).

Según los registros de la Aduana China (pueden diferir de los registros de la Aduana Argentina), las compras de carnes de origen argentino se ubicaron en 62,7 mil toneladas en marzo 2020 (peso producto), el volumen más alto de la historia comercial con ese país. Los envíos fueron mayoritariamente de carne bovina (84%), aunque también fue importante el flujo colocado de carne aviar (15%). Por su parte, no hubo registros de compras de carne ovina pero sí de carne porcina (menos de 1000 toneladas, 1% de los envíos totales).

Lo sucedido con las compras chinas hasta abril resulta muy promisorio para los exportadores globales de carnes, entre ellos Argentina. Es muy probable que se confirmen las proyecciones y que el gigante termine con un nivel de importaciones bastante superior al del año pasado, a pesar de la desaceleración económica y los problemas generados por el COVID-19. El desafío de Argentina es mantenerse competitivo en este mercado (precio, calidad, logística, etc.) en un contexto de grandes jugadores globales y que las políticas internas, particularmente comerciales, también acompañen; se observa por caso que este año Brasil está mostrando una gran aceleración en sus envíos de todas las carnes y también empieza a aparecer en las estadísticas asiáticas otro grande del negocio, Estados Unidos, particularmente en el mercado de la carne porcina.

Fuente: www.agrositio.com.ar

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