La pandemia golpeó al asado, pero crece el consumo de cerdo y cortes de olla

La pandemia golpeó al asado, pero crece el consumo de cerdo y cortes de olla

La carne, producto favorito en la mesa argentina, es uno de los productos que no quedó ajeno a la influencia de la cuarentena. La coyuntura económica actual –que suma el arrastre de la recesión al impacto en las ventas por la emergencia sanitaria de coronavirus- se siente en distintos rubros. Y aunque en el sector alimenticio no hubo paralización de actividad, el aislamiento social preventivo y obligatorio también generó modificaciones, tanto para la oferta de productos como para las tendencias de consumo. Y registró también novedades respecto a la fluctuación de precios.

“Se suspendieron las reuniones, los eventos, cumpleaños y encuentros de amigos y familiares. Y también se cerraron los bares y restaurantes. Son dos grandes factores que movilizan las compras de carne en una situación habitual, prepandemia”, recordó Mateo Zibelman, propietario de una carnicería con varias sucursales en la ciudad de Corrientes y volcado al rubro con vasta trayectoria en venta minorista y mayorista.

También puede interesarte: Salta: Tartagal se suma a la campaña de la AAPP

Además, el aislamiento dispuesto en cuarentena, en especial en las primeras fases, impactó en el mostrador. De unos 120 tickets de venta por día, pasaron a tener menos de 70. Sin embargo, “no bajaron mucho los volúmenes ni los montos nominales. No se dejó de consumir carne, y la gente se volcó mucho más a cocinar en el hogar. Se fueron cambiando algunos comportamientos”, sostuvo.

Como gerente de la empresa, Sebastián Escarlón coincidió con este análisis. “El consumo habitual (prepandemia) se perfilaba según los días de la semana. Mientras los feriados y fines de semana siempre fueron de ventas altas en cortes para parrilla (costilla, vacío, chorizo y similares), ahora se disminuyeron un poco y se distribuyen entre los días. Pero por otra parte, creció de manera significativa el consumo de cortes de pulpa. Bifes, milanesas y otros cortes que se utilizan para otras preparaciones y para guardar en el freezer”, describió Escarlón.

“También cambiaron los volúmenes de compra. Para evitar ir varias veces a la semana, se hace una compra semanal de monto mayor. Y también para concentrar en un solo pedido el envío del delivery, una modalidad que se comenzó a implementar con más fuerza desde el inicio de la cuarentena”, explicó.

Con los consumidores también volcados a la cocina hogareña, fue ganando terreno la carne de cerdo. Un poco por el precio, y también porque “la gente comenzó a descubrir que no son solo cortes para la parrilla. El cerdo puede ofrecer bifes y otros corte de pulpa como la vacuna”, apuntó.

“Las ventas grandes que teníamos a restaurantes y casas de comida desaparecieron. Pero se compensó a lo largo de la cuarentena, porque los consumidores se quedaron a cocinar en sus casas. Fue un resurgimiento de la cocina hogareña”, evaluó Zibelman a su turno.

Precios y cortes

Adecuados a todos los protocolos sanitarios vigentes, y con los horarios de atención reducidos a medio turno en las primeras dos semanas para luego retomar una actividad más parecida a la “normal”, desde la carnicería de la cual es propietario Mateo Zibelman señaló otra novedad en el panorama de la oferta.

“Ya trabajábamos carne de cerdo, pero bajó el precio y también se fue incorporando más al consumo de la familia correntina en el día a día”, sostuvo.

En materia de precios, aseguró que en los más de 50 días de emergencia por covid-19, “en el pollo y en el novillito no hubo una modificación significativa de los precios. Pero sí una baja en la de cerdo, relacionada con las restricciones para exportar. Desde Argentina, gran parte de la producción porcina se orienta a la exportación a China. Y los criadores se encontraron con mucho stock. Sobre todo porque los animales no pueden crecer mucho, hasta los seis meses se pueden vender en cortes. Luego va para la industria, con precios menores”, explicó.

Así, en la actualidad el kilo de carne de novillito ronda los 400 pesos, la costilla entre 360 y 400. La de cerdo se ubica entre 230 y 240 pesos por kilo, incluso por debajo del precio de la pulpa de pollo, que cuesta 280 pesos el kilo de filet. Finalmente, el cuarto de pollo –lo más económico– es el muslo, a 140 pesos el kilo.

“La tendencia de los precios siempre es en alza. En algunos momentos del año se mantiene, pero nunca baja. Es atípico lo del cerdo, a causa del sobrestock”, señaló Mateo.

Aumentos y bolsillos

“En esta actividad, siempre la estimación es de repunte de precios. Pero la prioridad, al menos para nosotros, es que la actividad no se retrotraiga. Cuando los aumentos van apareciendo, el criterio es no trasladarlos al bolsillo del consumidor de manera brusca. Aunque bajen los márgenes de rentabilidad, la carne es un producto prioritario para la alimentación familiar y el criterio es siempre distribuir en el tiempo”, evaluó Escarlón al ser consultado por posibles subas de los precios.

Mientras que algunos mayoristas vaticinan un incremento que ronda entre el 15 y el 20 % en las próximas semanas, Zibelman desestimó que pueda darse un incremento precipitado. “Cualquier suba drástica es perjudicial para el consumidor y también para el comercio”, aseguró.

Por ahora, las variaciones de precios dependerán de varios factores: la coyuntura económica del país, los indicios del default, la situación financiera a nivel nacional, el precio en dólares que tomen los granos utilizados para la alimentación de la hacienda, el criterio de precios de los mercados de carne en pie, las condiciones climáticas, entre otras.

“Así como el impacto de la pandemia en materia de políticas sanitarias y restricciones se adecúan a cada región y provincia, también el impacto en la actividad productiva y comercial va repercutiendo de manera diferente. En Buenos Aires –donde se toman los muestreos de las consultoras públicas y privadas y donde se fijan los precios de la hacienda en pie– los precios son distintos, y también los costos y los hábitos de consumo. En Corrientes no se dejó de consumir carne, y si bien los precios siempre van en tendencia de aumento, un incremento drástico no es lo que se espera en el corto plazo”, opinó.

Muestreos

Mediciones de precios del IPCVA en Buenos Aires, realizadas entre el 4 y el 8 de mayo, posicionan al precio del kilo de carne en 386,9 pesos, representando una baja del 2,3 % con respecto a los precios registrados en la semana del 20 al 24 de abril y una merma del 1,3 % con respecto al valor promedio de todo el mes de abril. Algunos productos mostraron bajas más significativas, como la carne picada, el bife ancho y la tapa de nalga. En Corrientes no hubo oscilaciones, salvo en el cerdo, que cuesta mucho menos.

Fuente: diariolarepublica.com.ar