Producción sustentable y ¿rentable?

Producción sustentable y ¿rentable?

Con producción porcina al aire libre y en condiciones naturales desarrolla la experiencia del criadero didáctico del campo “El alambrado” del INTA Concondia Entre Ríos; el objetivo es recrear la condición de la zona y enseñar y  aprender desde la práctica. Dialogamos con el Ingeniero Juan Pablo Hegglin para conocer más la experiencia y saber si rentabilidad y sustentabilidad pueden ir de la mano.

 

En esta granja que funciona desde hace 5 años, cada cerda madre produce 16 lechones distribuidos en dos partos a lo largo del año y hay un solo tipo de instalación para todas las categorías de cerdos. Al aire libre los cerdos tienen oportunidad de manifestar sus comportamientos naturales, se realiza un servicio natural, hay sombra, refugio y parideras. Se hacen lotes sembrados con pasturas de unos 1500 m2, con provisión de agua y con cercos eléctricos

 

El alimento que reciben es comida balanceada casera, elaboradas con subproductos de la agricultura local, como derivados del arroz, y se corrige a proteína con soja, la proporción de soja varía de acuerdo a la categoría.

 

Se hace un manejo con un servicio a campo.  Las cerdas pueden gestar en conjunto de 3 o 4 madres y unos 5 o 6 días antes del parto cada cerda va a uno de los lotes con su propia paridera donde tienen cría.

 

“Se apunta a destetar 8 lechones  si bien ese número es superado en producciones a confinamiento” cuenta el extensionista. Los lechones están con la madre de 5 a 6 semanas en periodo de lactancia y una vez terminado ese periodo se arma un corralito en la misma paridera y la madre vuelve al lote del padrillo para ser servida nuevamente y allí se inicia el ciclo.

 

“A nosotros lo que nos interesa es que sistema podía llegar a tomar o que elementos de ese sistema el productor podría adoptar. Este es un sistema que no requiere una gran inversión inicial, autoconstruido con madera, y al hacerlo a campo las eyecciones van allí y no utilizamos agua. Desde el bienestar animal, los animales caminan, están en la sombra, pueden elegir el ambiente que les apetezca” cuenta.

 

Según explica el Ingeniero, este proyecto está pensado para productores familiares, gente que vive en el campo. “Hemos hecho proyectos un poco más grande con una visión empresarial, es un interés que va creciendo pero la producción a campo tiene un límite por el manejo reproductivo, sobre todo: se dice que más de 70 madres ya es complicado de manejar, así que ese sería el limite pensando en emprendimientos más grandes” y agrega: “Pensamos en emprendimientos de hasta 20 madres la idea no es vender capones en pie, el producto que se comercializa son lechones”.

 

Hegglin habla de un ida y vuelta con los productores locales ya que  mucho de lo aplicado ha sido copiado de los productores, de sus estrategias productivas y comerciales ya que al igual a la del campo “El Alambrado” se trata de una alternativa de producción familiar. “El criadero nos sirve a nosotros como técnicos y a los productores que van a verlo en carne propia porque se pueden ver los problemas también y nos sirve para compartir esas experiencia” relata.

 

¿La sustentabilidad quita rentabilidad?

 

En este punto Hegglin  explica que para ser sustentable hay que prestar atención a lo que pasa con el suelo, lo que pasa con el agua, qué agroquímico se utilizan en la producción, de donde viene el alimento utilizado, entre otros factores.

 

“La producción familiar tranquilamente puede diferenciarse por la sustentabilidad y porque tiene las cualidades de lo artesanal, debe ser valorado en ese sentido y en los números no debería incidir negativamente” afirma.

 

Para finalizar el Ingeniero cuenta que hay un proyecto nacional del INTA sobre el tema y varios criaderos de este estilo en otros lugares. “Este sistema se adapta a gran parte de los productores  de la provincia y del país que tienen menos de 50 madres. No creemos que este sistema se deba copiar directamente pero si observar algunas cuestiones de manejo” finaliza.

 

Redacción Infopork