El eslabón desconocido

El eslabón desconocido

Charlamos con Pablo Abraham, actual gerente de un Matadero y Frigorífico en Rivadavia, Mendoza. ¿Cómo es este eslabón de la cadena fuera de la zona núcleo? En esta nota nos cuenta.

 

La empresa funciona hace 18 años, fue fundada por Víctor Abraham, quien alquiló un establecimiento hasta que pudo construir el suyo. El entrevistado e hijo de Víctor, trabaja desde hace 12 años en lo que categoriza como una empresa familiar, Matadero Frigorífico Los Cisnes Rivadavia S.A: “En lo que nos especializamos es en el servicio de faena de cerdos” explica. 

 

Actualmente, la empresa faena entre 4 mil y 5 mil cabezas por mes entre capones y lechones. El matadero es provincial y cuenta con capacidad casi para más de mil media reses en las cámaras. Llevado a la diaria, se contabilizan unas entre 400-350 cabezas, que se traduce en hasta 60 animales por hora. También hay un servicio de congelados a ciertos clientes que quieran congelar lechones o media reses. En cuanto a personal se cuantifican unos 20 empleados, entre veterinarios, técnicos, planta y administrativos. 

 

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Se contabilizan muy pocos establecimientos dedicados a lo mismo en la provincia: “mataderos, se cuentan otros cuatro o cinco pero de cerdo únicamente hay tres, contando el nuestro. La producción porcina en Mendoza es poca, casi nula. El 80 % de lo que faenamos es traído de otras provincias como San Juan, San Luis, Río Cuarto, Córdoba, La Pampa. Hay clientes con producción en Mendoza, pero son los únicos, no hay básicamente criaderos grandes, hay 4 o 5 pymes”, analiza Abraham.

 

Según lo que cuenta el entrevistado el proceso se desglosa así: llega el cerdo, se hace el servicio a los clientes, ellos retiran la mercadería, una vez faenada y enfriada y se distribuye en todo Mendoza, pero solamente media reses, no se realiza la fase 2, es decir el trozado. 

 

“Con respecto al año pasado al igual que los anteriores, viene creciendo un poco más el tema del cerdo, se nota el consumo. Para llevarlo a números: entre enero y abril de este año creció casi un 3% comparado con el período del año pasado. Estamos hablando que más o menos entre 12 y 15 kilos, casi 17 kilos por habitante por año. Hay que tener en cuenta que se estaba importando mucho, lo que se incrementó notoriamente, con respecto al año pasado y eso por ahí afecta mucho al consumo local porque los frigoríficos grandes de Brasil están entrando con carne congelada, pero a las góndolas la llevan como carne fresca a un precio súper bajo imposible de competir” indica Abraham sobre la situación de la cadena en los últimos meses.

 

La faena no escapa a los problemas generados por la escasez de insumos y por los problemas en la importación. Muchos de ellos son los utilizados en los laboratorios: “la pepsina -que se usa para los análisis de triquinosis- tiene un aumento todos los meses del 5 al 6% en dólares y trae de Brasil, es complicado, todos los meses tenés ese aumento que te afecta. Otro tema son los insumos por ejemplo la sierras, acero inoxidable para máquinas y mantenimiento que están dolarizadas y los constantes aumentos en la energía” explica.

 

Con la charla pudimos profundizar en un eslabón de la cadena que suele quedar relegado de las discusiones sobre el sector pero que invariablemente tiene detrás a un grupo o empresa familiar que sigue apostando a la industria hasta en los contextos más adversos.  

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