Con el objetivo de fortalecer la acreditación voluntaria en el Programa Provincial de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPAs), se llevó adelante un relevamiento de bienestar animal en granjas porcinas de sistema confinado intensivo en Córdoba.
La iniciativa surgió a partir de la necesidad de contar con datos validados que permitan diseñar mejores políticas públicas e impulsar innovaciones en la producción porcina. Bajo la coordinación de la Secretaría de Ganadería y en el marco del programa nacional ImpaCT.AR (Desafío 61), se realizó un análisis de brechas entre el Manual de BPAs 2022, las prácticas reales en las granjas y el bienestar efectivo de los animales.
El relevamiento incluyó visitas a diez establecimientos seleccionados por la Cámara de Pequeños y Medianos Productores Porcinos (CAPEMPPOR), la Cámara de Productores de Porcinos de Córdoba (CAPPCOR) y la ONG Pormag. Durante los recorridos, que se realizaron en verano de 2022 y en invierno de 2023, se observaron y midieron aspectos de bienestar en las áreas de comportamiento, salud, ambiente y alimentación de los animales. El protocolo de observación, consensuado previamente con los actores del sector, abarcó las tres etapas de producción: gestación y maternidad, crecimiento y engorde.
Las granjas relevadas, que en conjunto albergan 4.197 madres reproductoras, mostraron avances y desafíos en materia de bienestar animal. Entre los problemas detectados, se destacaron el estrés térmico en verano, la alta densidad en áreas de engorde, y la falta o baja calidad de enriquecimiento ambiental, especialmente en gestación individual y maternidad. No se observaron compromisos de bienestar relacionados al tipo de suelo ni a la relación humano-animal.
Asimismo, se detectaron prácticas de manejo dolorosas en lechones, aunque una de las granjas evaluadas implementó alternativas innovadoras como la inmunocastración. También se registraron comportamientos estereotipados, particularmente en hembras alojadas en gestación individual, un indicio de estrés crónico que requiere mayor análisis.
Respecto a los recursos ofrecidos, se constató que los alimentos sólidos son de alta calidad, mientras que el suministro de agua no cuenta con controles físicos, químicos y microbiológicos sistemáticos. En términos de sanidad, los estándares son elevados, aunque en algunos casos persiste el uso preventivo de antibióticos. La infraestructura de las granjas es heterogénea y, en ciertos casos, no fue diseñada específicamente para la producción porcina, lo que afecta el confort térmico de los animales.
La persistencia de la gestación individual, aunque acompañada de experiencias de gestación grupal, refleja la necesidad de seguir promoviendo cambios.
Esta primera exploración permitió identificar amenazas y fortalezas del sistema de producción intensiva, y sus hallazgos preliminares coinciden con problemas observados a nivel mundial en sistemas confinados. Como resultado del trabajo conjunto entre los sectores público y privado, se incorporó por primera vez un indicador de bienestar animal en la edición 2023 del Programa de BPAs, junto con una propuesta de capacitaciones para productores y la búsqueda de consensos técnicos que permitan estandarizar y eficientizar las prácticas de manejo.
Créditos: Juan Manuel Busso (CONICET-UNC), Mariano Lattanzi (INTA Marcos Juárez), Héctor Ferrari (UBA)











