Un nuevo desarrollo tecnológico podría cambiar la forma en que la industria porcina europea controla el bienestar animal y la calidad de la carne. El proyecto TAILSCAN, impulsado por grupos de investigación de la Universidad de León y financiado por la Unión Europea, propone utilizar inteligencia artificial (IA) y cámaras robóticas para inspeccionar en tiempo real las colas de los cerdos en la línea de sacrificio, detectando lesiones y señales de estrés que comprometan la salud del animal y, en consecuencia, la calidad de la carne.
La cola como indicador de bienestar
En producción porcina, la longitud y el estado de la cola son señales clave para evaluar el bienestar. Conductas como el tail biting —mordisqueo de colas entre animales— suelen estar asociadas a estrés, hacinamiento, mala ventilación o problemas de manejo. Estas lesiones, además de afectar al animal, pueden derivar en pérdidas económicas y riesgos para la seguridad alimentaria.
Si bien en el pasado muchas granjas recurrieron a la caudectomía (corte parcial de la cola) como medida preventiva, la legislación europea de bienestar animal limita esta práctica a casos estrictamente necesarios. TAILSCAN busca medir de manera masiva y precisa la longitud de las colas en la UE, ofreciendo datos objetivos para mejorar las condiciones de cría.
Tecnología aplicada en la línea de faena
El sistema incorpora brazos robóticos con cámaras de alta resolución que capturan imágenes de las colas inmediatamente después del sacrificio. Un modelo de IA entrenado identifica en segundos si el animal sufrió caudectomía y evalúa posibles lesiones. La inspección es automática, constante y objetiva, superando las limitaciones de la revisión visual tradicional.

Más allá de la inspección individual, el verdadero valor del proyecto reside en el análisis de datos. Los resultados, enviados a una plataforma en la nube, permiten detectar patrones a gran escala: si una granja presenta un porcentaje elevado de colas cortas o lesionadas, se pueden implementar medidas correctivas. Los informes llegan tanto a productores como a veterinarios y autoridades, generando un circuito de retroalimentación que conecta toda la cadena.
El consorcio de TAILSCAN incluye a la empresa italiana Farm4Trade —responsable del desarrollo técnico—, universidades de Italia y España y plantas de faena en Alemania, Países Bajos, España e Italia. El proyecto se desarrollará hasta finales de 2025, con el objetivo de convertirse en un referente en bienestar animal, higiene y seguridad alimentaria en la industria porcina europea.
Fuente: Novaciencia.es










