Brasil se convertió en el tercer mayor exportador mundial de carne de cerdo en 2025, superando a Canadá en el ranking global. La proyección fue difundida por la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), que destacó un crecimiento cercano al 10% en los volúmenes exportados durante 2025
De acuerdo con datos oficiales, entre enero y octubre de 2025 las exportaciones brasileñas de carne porcina crecieron un 12,9% en volumen y un 22% en valor, según indicó el presidente de la ABPA, Ricardo Santin. Este desempeño se logró a pesar de una nueva caída —estimada en torno al 30%— en las importaciones de China por segundo año consecutivo, lo que obligó al sector a profundizar su estrategia de diversificación de destinos.
En ese contexto, Brasil logró ampliar con fuerza su presencia en mercados considerados de alto crecimiento. Japón registró un aumento del 25% en las compras, Vietnam del 24%, mientras que México y, especialmente, Filipinas se consolidaron como destinos clave, posicionándose este último como el principal mercado para la carne de cerdo brasileña.
Según cifras del sistema de comercio exterior Siscomex, noviembre cerró con exportaciones cercanas a las 120.000 toneladas, por un valor aproximado de US$ 300 millones. Con estos resultados, los envíos acumulados entre enero y noviembre se ubicarían entre 1,37 y 1,38 millones de toneladas, lo que implica un crecimiento interanual del orden del 11%.
En paralelo, la ABPA estimó que la producción brasileña de carne porcina alcanzó los 5,55 millones de toneladas en 2025, con una proyección de expansión hasta 5,7 millones de toneladas en 2026, lo que representaría un crecimiento adicional del 2,7%.
Las claves del avance brasileño
El posicionamiento de Brasil responde a una combinación de factores internos y externos. En el plano doméstico, el sector se ve favorecido por un tipo de cambio competitivo, menores costos de alimentación y una abundante disponibilidad de granos, respaldada por cosechas sólidas de maíz y soja. Este escenario permite a los productores operar con márgenes de rentabilidad más previsibles y sostener la expansión de la producción.
A nivel internacional, el contexto también juega a favor. Estados Unidos, uno de los principales actores del mercado, ha destinado una mayor proporción de su producción al consumo interno y registró una caída del 3,5% en sus exportaciones, lo que abre espacios adicionales para otros proveedores.
Además, existe la expectativa de nuevas habilitaciones sanitarias por parte de China para los despojos porcinos brasileños, un factor que podría ampliar aún más el acceso a uno de los mercados más relevantes del mundo.
Mientras Brasil ajusta al alza sus proyecciones, Canadá revisó a la baja sus estimaciones para 2025. Inicialmente, el país norteamericano preveía exportar 1,45 millones de toneladas, pero ahora calcula un volumen de entre 1,3 y 1,35 millones de toneladas. En contraste, Brasil proyecta alcanzar 1,49 millones de toneladas, lo que le permitiría escalar al tercer puesto del ranking mundial de exportadores de carne porcina.
Impacto en el mercado interno
A pesar del fuerte impulso exportador, el abastecimiento del mercado interno brasileño también crecería. Para 2025 se proyecta una oferta doméstica de 4,06 millones de toneladas, un 2,7% más que el año anterior, mientras que el consumo per cápita podría ubicarse en torno a los 19 kilos anuales.










