El Monitor Agropecuario de Córdoba elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) confirma que la actividad del sector se mantiene en niveles elevados, con el maíz como uno de los principales motores productivos y el sector porcino consolidando su crecimiento dentro de la cadena agroindustrial.
De acuerdo con el informe, la provincia continúa posicionándose como una de las principales productoras agrícolas del país, con una fuerte especialización en maíz, soja, trigo y maní. En la campaña 2024/25, Córdoba aportó el 36,3% del maíz nacional y proyecta para el ciclo 2025/26 una expansión del área sembrada del 14,8%, alcanzando 2,9 millones de hectáreas. Además, se espera una producción récord cercana a las 19,8 millones de toneladas.
Este desempeño del maíz resulta clave no solo para la exportación, sino también para el abastecimiento de las cadenas de valor vinculadas a la producción animal, especialmente la porcina, donde el cereal representa el principal insumo en la alimentación.
El porcino gana protagonismo en la cadena
En paralelo, el sector porcino continúa mostrando señales de crecimiento y consolidación. En enero de 2026, la producción de carne porcina alcanzó las 67.135 toneladas, lo que implicó un incremento del 12,7% respecto al mes anterior y del 10% en la comparación interanual.
La faena, por su parte, totalizó 715.680 cabezas a nivel nacional, con una suba del 7,4% interanual, aunque con una caída mensual vinculada a factores estacionales. Córdoba mantuvo un rol destacado, participando con el 16,6% de la faena nacional y ubicándose como la tercera provincia con mayor actividad, detrás de Buenos Aires y Santa Fe.
En cuanto a precios, el capón registró en febrero un valor promedio de $2.140 por kilo vivo, con una suba mensual del 3% y un incremento interanual del 19%. Sin embargo, al ajustar por inflación, los valores muestran cierta estabilidad, lo que refleja las tensiones entre costos y precios dentro del sistema productivo.

Relación maíz–cerdo: una variable clave
Uno de los indicadores más relevantes para el sector es la relación insumo-producto entre el capón y el maíz. En marzo de 2026, se necesitaron 9,2 kilos de capón para adquirir 1 kilo de maíz, lo que representa una mejora del 7,4% respecto al mes anterior.
No obstante, en la comparación interanual la relación muestra un deterioro del 2,1%, evidenciando que, pese a la mejora reciente, el costo de alimentación sigue siendo un factor determinante en la rentabilidad de las granjas porcinas.
El informe también advierte sobre un contexto desafiante en materia de costos. La producción agrícola enfrenta un esquema tributario elevado, con una participación del Estado del 60,2% sobre la renta en los principales cultivos.
En el caso del maíz, los costos de producción representan el 56% del total por hectárea, mientras que el flete alcanza el 22%, reflejando el peso de la logística en la estructura de costos.
En cuanto a los precios, se observaron caídas mensuales en maíz y soja durante marzo, mientras que en términos interanuales el maíz aumentó 27,7%, aunque por debajo de la inflación, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo en términos reales.
Exportaciones
En el plano externo, las exportaciones porcinas mostraron un crecimiento significativo en enero de 2026, con un aumento del 203% interanual en valor. Sin embargo, el volumen exportado sigue siendo bajo en relación con la producción total, representando apenas el 2,5%.
La balanza comercial del sector continúa siendo deficitaria, con un saldo negativo de USD 7,3 millones, lo que refleja la persistente dependencia de importaciones en la cadena porcina argentina.











