Material de enriquecimiento para combatir la caudofagia

Material de enriquecimiento para combatir la caudofagia

Autores: Antonio Velarde, Antoni Dalmau, Emma Fàbrega Romans.

 

La caudofagia o mordedura de colas es uno de los principales problemas en la fase de cebo y hace referencia a la conducta anormal de morder la cola de otros cerdos. El dolor provocado por las heridas tiene efectos negativos sobre su conducta, estado sanitario y crecimiento, y causa pérdidas económicas importantes. El corte de cola en lechones es la práctica comúnmente utilizada para prevenir la caudofagia. No obstante, puede provocar dolor, y su eficacia resulta discutible. Un estudio realizado por nuestro grupo reveló que el 60% de las granjas de cerdos intensivas evaluadas habían sufrido brotes de caudofagia a pesar de que todos los animales tenían las colas cortadas (Temple y col., 2011).

 

Uno de los aspectos más importantes en la prevención de la mordedura de cola es que los animales puedan expresar su conducta exploratoria de una forma adecuada. En condiciones intensivas, la presencia de material de enriquecimiento favorece la expresión de dicha conducta y ayuda a prevenir las mordeduras de colas. No obstante, para la elección del material más adecuado se debe tener en cuenta las siguientes propiedades:

  • Comestibles, preferiblemente digestible e incluyendo algún beneficio nutricional.
  • Masticables, proporcionando a los cerdos información sobre el gusto.
  • Manipulables, permitiendo a los cerdos explorar con el hocico.
  • Destruibles, permitiendo a los cerdos evaluar a fondo cualquier material.

 

– Limpios. Los cerdos rechazan los materiales sucios. Por lo tanto materiales que se colocan en el suelo, puede ensuciarse y perder rápidamente el interés de los animales.

 

– No comprometer la salud. No deben ser tóxicos ni ser fuente potencial de heridas cuando se destruya. Algunos ejemplos son las astillas de madera provenientes de madera blanda como el pino, las tiras de metal en los neumáticos o los trozos rotos de botellas de plástico que pueden perforar el intestino.

 

 

La provisión de material de cama con frecuencia, no sólo asegura que los cerdos tengan acceso a material de enriquecimiento limpio, sino que también proporciona la novedad que estimula las actividades de exploración y manipulación y, por lo tanto, se considera el material de enriquecimiento más adecuado (Foto 1). Sin embargo, en regiones de clima caluroso, el uso de cama de paja u otro sustrato similar es muy poco frecuente, ya que puede aumentar la temperatura efectiva que percibe el animal y tener consecuencias negativas sobre el consumo de alimento, su crecimiento y su bienestar. Además, estos materiales son difíciles de utilizar en granjas con suelo emparrillado, puesto que pueden pasar a través del slat y ocasionar problemas de mantenimiento y gestión de los purines. Por lo tanto, el material que se utilice no sólo debe satisfacer las necesidades de comportamiento sino también ser compatible con la gestión de la granja.

 

 

Cuando no es posible ofrecer un enriquecimiento en forma de material de cama, como ocurre en los sistemas con suelo de emparrillado integral se puede optar por otros sistemas. Así, materiales como la misma paja, heno, alfalfa o forraje, se pueden ofrecer mediante comederos o dispensadores (Foto 2). En este caso, la administración de material suficiente sólo para su uso diario asegura que los animales sigan interesados y que se consuma en lugar de acabar cayendo a través del slat. Para evitar desperdiciar este material, el dispensador debe tener aperturas estrechas y, si es posible, estar colocado encima de una zona no emparrillada.

 

 

 

No obstante, la posición del material de enriquecimiento afecta también la manera con la que los cerdos interaccionan con estos objetos (Foto 3). Cuando se les ofrece enriquecimiento a diferentes alturas, los cerdos manipulan más tiempo los objetos posicionados a la altura del suelo que los colgados. Así mismo, los cerdos manipulan más los objetos colgados a pocos cm del suelo comparado con los que se posicionan a la altura del morro.

 

Los materiales supuestamente más fáciles de utilizar (tales como tubos de plástico o cadenas colgadas) no satisfacen todas las propiedades anteriormente descritas y atraen el interés de los animales por períodos de tiempo muy reducidos (Foto 3). Por ejemplo, los tubos de plástico no son comestibles, son difícilmente destruibles, y aunque se pueden mantener limpios al estar colgados sobre el corral, pueden perder rápidamente el efecto novedoso y por lo tanto disminuir el interés del animal.

 

Fuente: 3tres3.com