Bioseguridad: Limpieza y desinfección de Instalaciones

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escrito por Germán Piquer

La industria porcina moderna se caracteriza por el alto volumen en el flujo de animales y la intensidad en la utilización de las instalaciones. En general recibir los animales en cada una de sus etapas de producción (gestación, maternidades, destetes y engordas) en espacios limpios disminuye el riesgo de transmisión de agentes infecciosos y puede reducir su impacto en la salud y producción animal.

AUTORA: Carina Laura Romero Zambrano 

Para Porcicultura.com

Por lo tanto, es fundamental que cada granja cuente con un protocolo de limpieza y desinfección que garantice que las instalaciones se encuentren aptas para recibir los animales. Comencemos por recordar que la limpieza y desinfección forman parte de los programas de bioseguridad de las instalaciones porcinas con el propósito de impedir la entrada, frenar la difusión en ellas y a otras explotaciones vecinas y minimizar el riesgo que puede suponer un agente patógeno tanto para los animales como para el personal.

 

En la actualidad las explotaciones porcinas están bajo la constante amenaza que supone la entrada y difusión de agentes patógenos. La explosión de un brote de una enfermedad infecciosa, especialmente si se trata de una enfermedad de declaración obligatoria oficial, además del compromiso para su viabilidad, representa una fuente de riesgos para otras especies animales e incluso el hombre, si el agente responsable es zoonótico.

 

Las bacterias y los hongos pueden sobrevivir y algunos multiplicarse sobre las superficies húmedas especialmente si existe materia orgánica. Aunque la mayoría de las bacterias son lábiles y frágiles existen excepciones como las micobacterias y los bacilos esporulados que resisten condiciones hostiles, de igual modo el comportamiento de los microorganismos patógenos frente a los compuestos químicos es variable dependiendo de diferencias del tipo de pared celular y capacidad de formar esporas, en cualquier caso, igual que sucede con los antibióticos, también se han descrito resistencias.

 

No hace muchos años las prácticas que hoy conocemos bajo la denominación integral de bioseguridad no eran suficientemente valoradas, la profesionalización de los sectores de producción y los estudios científicos que demuestran su utilidad han hecho que los propios sectores y las administraciones incluyan programas de alcance nacional, muchas veces obligatorios para el control y erradicación de enfermedades infecciosas.

 

Las prácticas de limpieza y desinfección formal constituyen un elemento crítico de los programas de bioseguridad. Un buen protocolo de limpieza y desinfección debe considerar los siguientes puntos:

 

1. La limpieza como paso previo.

Limpieza y desinfección son fases inseparables de la higiene en las explotaciones porcinas y es habitual encontrar paredes, suelos y techos de superficie rugosa, abundancia de materia orgánica, bajas temperaturas, etc., mismos que representan factores limitantes para la acción de los desinfectantes que exigen minimizar su efecto negativo para conseguir resultados favorables, por lo que la limpieza previa a la desinfección es crítica.

 

Pueden considerarse 2 sistemas generales para la limpieza: en seco y húmeda:

 

Limpieza en seco: Para obtener una excelente limpieza se debe considerar retirar y limpiar por separado los equipos móviles, así como techos, paredes y pasillos y todo el equipo que se encuentre en ellos.

 

Limpiar los ventiladores en caso de existir y tomas de aire.

Retirar las camas y el estiércol del piso o las jaulas sin descuidar las esquinas.

Desmantelar el equipo como jaulas, comederos, bebederos etc., recoger la materia acumulada y transportar todo el material al exterior de la galera.

En el exterior sobre un área específica, lavar con agua a alta presión, luego secar y desinfectar por separado.

En el interior, cepillar, barrer y aspirar para eliminar el polvo y la suciedad de techos, instalación eléctrica, vigas, cornisas, paredes, jaulas, partes de ventiladores, tomas de aire y pasillos. Todo ello en dirección arriba abajo y de atrás adelante.

 

Limpieza húmeda o remojo del área: Humedecer la zona acondicionada en preparación para recibir la solución detergente elegida. Preferentemente debe realizarse con agua a presión, esto ayuda a ablandar la contaminación orgánica que esté adherida en las superficies, posteriormente aplicar el detergente; la recomendación de detergente y dosis varía dependiendo del escenario, considere que en ocasiones la dureza del agua puede llegar a reducir la efectividad del detergente, por lo que puede requerirse aumentar la dosis del detergente elegido. Por último, enjuagar con agua (no necesariamente potable, pero si limpia y de buena calidad microbiológica). Para esta acción se recomienda el uso de agua a presión ya que facilita el trabajo de remoción de los detergentes de la superficie en conjunto con la contaminación orgánica desprendida y ayudará a usar una menor cantidad de agua. Enjuague desde arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás para evitar salpicar áreas que ya estén limpias.

 

Adicional a lo anteriormente descrito, un adecuado plan de limpieza de instalaciones debe considerar los siguientes puntos:

 

Es importante que todos los animales hayan salido de la instalación que se va a lavar y desinfectar.

El personal de lavado debe evitar el contacto con los animales de producción y el personal encargado de la producción debe abstenerse de visitar las instalaciones que se encuentran en proceso de lavado y desinfección.

Toda la materia orgánica se debe remover por completo de la instalación (incluyendo comederos bebederos y pisos plásticos) con agua (idealmente caliente a 32-40°C) y detergentes para remover por completo el biofilm antes de aplicar cualquier desinfectante. Es fundamental que alguien revise que toda la materia orgánica ha sido retirada antes de autorizar la aplicación del desinfectante.
Dado que la mayoría de los productos que se utilizan para lavar y desinfectar en las granjas porcinas pueden ser nocivos para la salud humana y/o animal, es prioritario que se revisen sus etiquetas para conocer los riesgos en salud ocupacional asociados a su uso y utilizar el equipo de seguridad industrial apropiado para evitar dichos riesgos.

 

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Es importante tener un plan de acción en caso de accidentes con estos productos.

Contar con un protocolo de control y calidad para el desarrollo del lavado y desinfección de las instalaciones en las granjas porcinas.
Verificar que los detergentes y desinfectantes se están utilizando en las proporciones adecuadas para garantizar su potencial químico, así como verificar que la instalación desinfectada está realmente lista para recibir los animales.

Realizar una inspección después del lavado para verificar que no hay residuos de material orgánico.

La instalación se debe dejar secar por lo menos 12 horas antes de aplicar el desinfectante.

Se debe aplicar el/los desinfectantes en las proporciones y concentraciones recomendadas por el fabricante y tener en cuenta el volumen recomendado por superficie a desinfectar.

Se debe dejar vacía la instalación por lo menos 12 horas luego de haber aplicado el desinfectante.

2. La desinfección y los desinfectantes.

La desinfección es el proceso capaz de eliminar microorganismos patógenos mediante agentes químicos o físicos con efectos biocidas. Habitualmente se permite la supervivencia de formas esporuladas.

 

Los biocidas son sustancias activas y/o preparados que contienen una o más sustancias activas, presentados en la forma en que son suministrados al usuario, destinados a destruir, contrarrestar, neutralizar, impedir la acción o ejercer un control de otro tipo sobre cualquier organismo nocivo por medios químicos o biológicos.

 

La elección del desinfectante es importante con carácter general. En el caso de brotes de enfermedades de declaración obligatoria suelen utilizarse sustancias puras de actividad probada frente al patógeno causal, mientras que la desinfección preventiva inespecífica utiliza formulaciones comerciales de amplio espectro que incluyen varios compuestos o combinaciones y su efectividad depende de la concentración de uso. Todas las recomendaciones deben basarse en datos de laboratorio.

 

Los desinfectantes que se utilizan en las explotaciones animales pueden agruparse en:

Derivados de amonio cuaternario
Fenoles
Compuestos liberadores de halógenos
Fenoles halogenados
Aldehídos biguanidas y biguanidas poliméricas
Ácidos y álcalis
Agentes oxidantes

3. Eligiendo el desinfectante.

Un desinfectante ideal debe ser soluble en agua, de amplio espectro, activo en presencia de materia orgánica, estable, no tóxico, de rápida acción, con acción residual penetrante, compatible con todos los materiales, que no afecte al medio ambiente, disponible y con buena relación calidad-costo, riesgo-beneficio. Adicionalmente, es importante considerar:

 

Que esté aprobado por las autoridades oficiales de cada país
El espectro de actividad
La eficacia y adaptabilidad de acuerdo con las condiciones de la granja; esto es, facilidad de manejo, riesgo de corrosión del equipo, estabilidad a temperatura
Seguridad para los trabajadores o el medio ambiente
Otros: costo o riesgo de almacenamiento

 

La eficacia de la desinfección depende del desinfectante y del microorganismo al que se dirige la práctica, además de otras características que condicionan a ambos como la resistencia y supervivencia del agente, la capacidad de multiplicación, la concentración del desinfectante, la duración del contacto, la temperatura ambiente, etc.

 

La temperatura óptima para los líquidos utilizados en la limpieza y desinfección en las granjas es de 32 a 40 °C y para las superficies de 18 a 20 °C, más frío requiere concentraciones mayores; por debajo de 10 °C el efecto en la desinfección es incompleto, la humedad y la velocidad del aire influyen negativamente sobre la mayoría de los desinfectantes de superficies.

 

La desinfección debe realizarse en el mismo orden que la limpieza húmeda esto es de arriba a abajo y de atrás adelante del edificio, es recomendable conocer la naturaleza de la superficie del suelo, techo y paredes para aplicar correctamente los desinfectantes, el tiempo de contacto con la superficie puede variar dependiendo del tipo de desinfectante utilizado. Se deben seguir las recomendaciones del fabricante contenidas en la etiqueta.

 

Para la aplicación pueden utilizarse varios métodos, entre ellos:

 

Aerosoles presurizados de 35 a 70 kg/cm2: es el método más eficaz ya que el desinfectante penetra en poros o grietas de la estructura incluyendo madera.

Termo nebulización: produce una niebla fina con gran capacidad de difusión.

Fumigación: no se recomienda y en algunos países está prohibida con formaldehído gas y bromuro de metilo; por ser peligroso para los trabajadores e inseguros ambientalmente.

Fuego controlado: se utiliza para suelos y es un método relativamente nuevo, puede ser interesante si existe adecuado equipo, tomando las debidas precauciones respecto a las instalaciones.

Electrostático: rociado con partículas cargadas que se adhieren a la superficie a desinfectar, puede alcanzar áreas inaccesibles por otros procedimientos.

Espumado: permite mantener el contacto del desinfectante con la superficie durante tiempos mayores que con líquidos.

Una vez aplicado el desinfectante según las indicaciones del fabricante y mediante el método de aplicación elegido, se recomienda verificar la eficacia con la ayuda del laboratorio antes de repoblar, así como dejar descansar la galera alrededor de una semana con ventilación siempre que sea posible.

 


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