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EDITORIAL: Con esperanza de que suban en una nueva parada.

Por: Carina Ambrogi.

Entre 4 y 2 (pudiendo elegir del 1 al 10), fueron los magros puntajes que le dieron al 2018 las asociaciones que consultamos respecto del comportamiento del año para la producción porcina. Dos variables fueron las que se señalaron como las principales, en primer lugar el iva técnico, una decisión del gobierno nacional que productores y empresarios no terminan de comprender y asimilar en sus economías domésticas. En segundo lugar la devaluación del peso, moneda en la que se vende la carne de cerdo, y la apreciación del dólar, moneda en la que se cotizan varios insumos esenciales para producir, entre ellos las materias primas.

Estas junto a otras cuestiones más de coyuntura, impidieron que el sector porcino en Argentina crezca este año al ritmo que lo venía haciendo, y se desfasara de la meta propuesta por aquel 2020 que hasta el momento se venía respetando.

En las páginas de este Anuario van a poder leer el análisis que hacen de esta situación las asociaciones nacionales y provinciales, referentes del sector y economistas, motivo por el cual creo no necesario ahondar en estos temas, sino más bien servir de canal para que se expresen quienes importan.

Me gustaría si dejar un par de impresiones que me parecieron novedosas respecto de los otros 12 años que llevo en esta actividad. Una de ellas es ver cómo los productores y empresarios de larga trayectoria pudieron ver este año como uno más de los históricos de esta actividad, en la que la rentabilidad fluctúa y quienes están en los eslabones más endebles tienden a caerse; mientras que vi también la sorpresa de quienes entraron a este sector en los últimos años, que es la primera vez que pasan por una tormenta tan pronunciada, y el asombro se torna mayor.

La segunda es ver que en ambos casos, se apostó a la organización gremial para superar las crisis y ser más fuertes en los reclamos. Una deuda pendiente del sector.

Se crearon y fortalecieron en estos últimos años varias asociaciones provinciales, y por primera vez una Mesa Nacional, las que en conjunto supieron poner en agenda lo más importante para resolver.

Puertas adentro, intentamos hacer lo mismo, trabajar en conjunto, generando nuevas alternativas para quienes con esfuerzo siguieron apostando a comunicar como herramienta para posicionarse frente a la crisis. Y cerrando un año difícil puedo decir orgullosa que seguimos de pié, y con esperanzas de que el 2019 sea un poco más llevadero para todas las personas que eligen esta actividad.

Queda el sabor amargo de los mensajes que recibí de productores que avisaban que se estaban fundiendo, no puedo analizar si hacían bien o mal las cosas, siempre voy a pensar en la mejor opción, porque  sea como sea cuando alguien abandona la actividad laboral de la que vive la frustración es enorme.

Brindo entonces por quienes pudieron pasar la tormenta y también por quienes se bajaron del tren, esperando verlos de nuevo en una próxima parada.

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