Se disparó la importación de carne porcina desde Brasil: los productores denuncian quebrantos

Se disparó la importación de carne porcina desde Brasil: los productores denuncian quebrantos

El ingreso de carne de cerdo a dólar oficial conspira contra la producción local. Además, denuncian que lo que llega desde Brasil no cumple con los requisitos sanitarios vigentes.

 

La carne de cerdo se coló en la mesa de un gran número de hogares por una razón bien sencilla: cuesta la mitad de la carne vacuna, un dato que no pasa inadvertido en una Argentina con salarios que no llegan a fin de mes.

 

El consumo crece sostenidamente al 6% anual desde hace ya varios años y representa 20,5 kilos por habitante y por año, todo un récord. Es casi el 50% de la ingesta de carne vacuna que se sitúa en 45 kilos per cápita.

 

Pero este éxito viene empañado por el ingreso del cerdo importado. En los primeros cuatro meses del año llegaron 17.800 toneladas desde Brasil, 87% más que en 2021 y 182% más que en 2020.

 

Llama la atención que el Banco Central y el ministerio de Desarrollo Productivo, tan atentos a cuidar los dólares, le hayan abierto las puertas.

 

La clave de la avalancha importadora hay que buscarla en China que cerró su mercado.

 

Eso castiga las exportaciones de cerdo de casi todo el mundo y está haciendo trastabillar especialmente a la producción porcina brasileña, su principal proveedor.

 

El país vecino encontró la salida para el quebranto de su granjeros en enviar excedentes a la Argentina. De paso, nos exportó su propias complicaciones. Es que los productores locales, la mayoría pequeños, no pueden subsistir frente a una competencia que consideran desleal.

José Dodds

 

El ex Nidera y ahora flamante coordinador de la Federación de Productores Porcinos, José Dodds, señala que los brasileños están perdiendo 50 centavos de dólar por kilo de cerdo.

 

“Son precios de dumping”, afirma ante Clarín al contar que hubo reuniones con el ministro Matías Kulfas para ponerlo al tanto de la situación.

 

A todo esto se suma un problema. Los brasileños aplican un anabólico para el crecimiento, la raptopamina que en Argentina está prohibida como en la mayoría de los países.

 

“Esta dañando una actividad que es intensiva en mano de obra y que ocupa una persona cada 30 cerdas productoras”, asegura Dodds.

 

En la Argentina hay unas 380.000 madres porcinas y 13.000 empleados directos.

 

La producción porcina tiene una larga historia en el país, a tal punto que la Asociación que se ha convertido en la Federación Porcina, que cobijará a las cámaras de la cadena productiva, celebrará 100 años.

 

Fuente: Clarín

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