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Carne paraguaya y brasileña se hace lugar en las carnicerías uruguayas

Aunque para muchos consumidores encontrar carne vacuna extranjera podía ser una rareza en un país donde si algo abunda es esa proteína, hoy llevar a la parrilla una colita de cuadril paraguaya no es nada del otro mundo. Lo mismo ocurre con el cerdo brasileño que cada vez es más protagonista en la dieta de los uruguayos. ¿Los motivos? Básicamente el precio. Como Uruguay suele destacarse por enviar al exterior carne a precios superiores que sus competidores de la región –Paraguay y Brasil–, la importación muchas veces suele ser una opción nada despreciable para los comercios locales.
De hecho, las importaciones de carne bovina se multiplicaron por cuatro en volumen en lo que va del año en comparación a igual período de 2017. En tanto, si se la considera por participación en el mercado, pasó de representar el 2% del abasto al 10% en los primeros siete meses de 2018, respecto a igual período del año anterior.
Las compras al exterior de carne bovina sumaron 8.320 toneladas en enero-julio, en particular de Brasil (75%) y de Paraguay (19%), a un precio promedio aproximado de US$ 6 el kilo (unos $ 183), según datos de Aduanas.
Uruguay destina al mercado local entre 27% y 30% del total de la carne vacuna que produce y se consumen anualmente unas 200 mil toneladas. Sobre este punto, el presidente de la Unión de Vendedores de Carne, Hebert Falero, dijo que lo que ocurrió es que hubo poca oferta de ganado a raíz de varias causas: la sequía que vivió el país, la suba del dólar, y que en la actualidad se está en período de poszafra.

 

Según el comerciante, estas razones implicaron una suba en el precio de la carne nacional, lo que permitió a posteriori la entrada de mayores cantidades de producto proveniente sobre todo desde el país norteño, que no presentan demasiadas diferencias con respecto a la nacional.

El presidente de la Asociación de Carniceros, Germán Moller, coincidió en la apreciación de que la presencia de la carne importada aumentó sustantivamente, sobre todo desde que “en los últimos meses la carne en el mercado interno empezó a subir”.

Moller señaló que sobre todo la diferencia de precio se nota en los cortes traseros, no tanto los delanteros. Dijo que la carne brasileña o paraguaya puede llegar a valer entre $ 15 y $ 20 por kg menos que la producida en Uruguay. Además, apuntó que la carne paraguaya que está llegando al país es de muy buena calidad y que el público uruguayo se ha ido acostumbrando a consumirla.

La importación de carne vacuna por parte de los comerciantes uruguayos es una estrategia para mantener los precios, al tiempo que sirve para aprovechar ofertas. Lo que predomina en el mercado local es una gran variedad de proveedores y de precios y puede haber una variación de hasta 10% en el valor.

Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Federico Stanham, dijo a El Observador que si “se importa es porque los números dan y sirve hacerlo”. “A partir de la carne de cerdo que se trae desde Brasil se generó una corriente de importación, que cuando tienes los flujos generados resulta más fácil traer otros productos”, reflexionó.

Menos pollo, más cerdo

Otra de los tipos de carne que está pasando por algunos cambios en el mercado es el pollo. La faena de aves en enero-junio cayó con respecto a 2017 en 1,5 millones de animales, a 15 millones, lo que representa algo menos de 3 mil toneladas de esa variedad, según datos del INAC.

El presidente de la Asociación de Façoneros de Pollos Unidos, José Luis Strassarino, dijo que las razones en este descenso se deben fundamentalmente al aumento de la importación desde Brasil de cerdo y al crecimiento sostenido que ha tenido el consumo de esa carne principalmente por la baja en el precio durante los últimos meses. El dirigente señaló que los números estimados implican una menor faena de entre 50 mil y 60 mil pollos por semana en el país.

Los problemas que tiene Brasil para la colocación de la producción porcina y la devaluación de la moneda de los últimos meses llevó a una baja sustancial en el valor de esa carne. En lo que va de 2018 se importaron 22.951 toneladas, con más del 90% proveniente de Brasil a un precio promedio de US$ 2,86 el kilo (unos $ 87), mientras que en el mismo período de 2017 fueron 19.300 toneladas a US$ 3,65 el kilo.

Strassarino argumentó que el aumento de 20% en la importación de la carne de cerdo “redunda directamente en el consumidor”, a la vez que la producción de pollos viene bajando cada vez más. Sin embargo, el sector avícola sigue teniendo sobreproducción y el precio del pollo está en la actualidad alrededor de 10% por debajo del costo, aseguró. Añadió que la industria pone en práctica la congelación de productos en aras de que el precio no siga bajando.

Cerdo vale la mitad

Un proceso que ha experimentado el mercado uruguayo es que mientras antes el precio de la carne de cerdo estaba por encima de la carne vacuna, con el aumento de la importación desde Brasil en la actualidad el valor está cerca de la mitad. Según explicó Falero, el pollo no tiene estabilidad en el precio, ya que a pesar de que –aclaró– hace mucho tiempo no pasa, cuando existe escasez del producto el valor tiende a dispararse. Para el comerciante, la importación ha producido un cambio total.

“Eran cosas irreales que pasan en este país por ser una plaza tan chica dominada por pocos capitales. Si vamos a lo que es el mundo la relación de precios entre las carnes es la que hoy hay en Uruguay. La de cerdo sale la mitad que la vacuna y un poco más cara que la de pollo. La relación tiene que ver con los períodos de crianza de un pollo, un cerdo y una vaca”, explicó. Otro problema que expresaron comerciantes del rubro cárnico es que en Uruguay hay pollos excelentes y “otros que dejan mucho que desear”, mientras que los brasileños son más parejos.

En el mismo sentido opinó el expresidente de la Unión de Vendedores de Carne, Rafael Rodríguez, quien dijo que aunque el pollo es barato en Uruguay, “el problema es que un día vale $ 60 y al poco tiempo vale $ 120, entonces la gente le saca el culo a la jeringa [sic]”.

Para Rodríguez, la carne de cerdo que se consume en el país es toda importada, porque la nacional no se puede comprar por el precio. “Antiguamente ver en una parrilla un pedazo de bondiola era rarísimo y caro. Ahora la gente consume tanta bondiola que se aburre”, señaló.

Una dieta donde la carne juega fuerte

En 2017 los uruguayos comieron 59,2 kilos de carne de vaca por persona durante el año, de acuerdo a un informe elaborado y publicado por el Instituto Nacional de Carnes (INAC) en julio. En la comparación local del año pasado frente a 2016, el INAC registró un aumento de dos kilogramos por individuo al considerar todas las carnes. El aumento correspondió a la carne bovina, que pasó de 57,8 kilos a 59,2. El consumo promedio de pollo aumentó 400 gramos, a 20,4 kilos, y el de cerdo 300 gramos, a 18,3 kilos. La ingesta de carne ovina, en cambio, disminuyó 300 gramos, a apenas 3 kilos por año por persona. En el caso del pescado, se estima que el consumo anual ronda los 10 kg por persona.

Fuente: elobservador.com.uy

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