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Enzimas en la nutrición animal

Las enzimas son proteínas que actúan como un catalizador biológico sobre los substratos específicos, dependiente de las condiciones óptimas de la temperatura y pH, que aceleran la velocidad de las reacciones bioquímicas en el metabolismo de los organismos vivos sin ser alteradas en este proceso (Lehninger; Nelson; Cox, 2006).

Las enzimas exógenas se añaden a los alimentos de los cerdos para aumentar la digestibilidad de los nutrientes y mejorar la eficiencia de su utilización. Para que una reacción enzimática pueda ocurrir en el TGI es necesario que las condiciones ideales para la actuación de la enzima estén presentes. Además, el sustrato debe estar en una forma física y química que posibilite la acción enzimática sobre él. Desde la década de 1980 las enzimas se han utilizado en las raciones, alterando el perfil nutricional de los ingredientes, y viene desempeñando un papel importante para mejorar la eficiencia de la producción de carne. Su modo de acción consiste básicamente en la conexión con agentes antinutricionales en algunos ingredientes o clivaje de sustancias químicas no disponibles anteriormente y permitir un mejor aprovechamiento de los nutrientes por parte de los animales. La utilización de enzimas en la nutrición animal tiene en cuenta una preocupación especial: Estos aditivos necesitan mantener un nivel de actividad suficiente para que se pueda obtener una respuesta significativa en términos de desempeño zootécnico con su uso. Además, es importante que, incluso con la mezcla de otros ingredientes en una ración, o en situaciones de almacenamiento del producto a diferentes temperaturas, las enzimas se mantengan activas a lo largo de todo el proceso de producción de alimentos y tampoco se degraden por acción de las enzimas endógenas del animal.

De una forma resumida, la suplementación de proteasa exógena en las raciones de cerdos puede mejorar la digestión y absorción de los nutrientes presentes en la ración; reducir la variabilidad de la composición nutricional de los ingredientes resultando en fórmulas más precisas y más baratas; mantener la salud y la integridad intestinal, reduciendo los nutrientes no digeridos que podrían servir de sustrato para el crecimiento de microorganismos patógenos, además de reducir el volumen de materia orgánica excretada (heces). Así, la aplicación de proteasas en la nutrición de cerdos tiene como principal objetivo complementar las enzimas endógenas secretadas por el animal.

El TGI de estos animales secreta varios tipos de enzimas proteolíticas, sin embargo, con la inclusión de enzimas exógenas, el aprovechamiento de los nutrientes puede ser intensificado.

La suplementación de estas proteasas exógenas en las raciones puede proporcionar mejor digestión proteica y, consecuentemente, mejor desempeño zootécnico. Las proteasas también se pueden utilizar para mejorar la degradación de proteínas como la glicina y la β-conglicinina y algunos factores antinutricionales (lectina y factor antitripsina) de la harina de soja procesada inadecuadamente.

En los lechones, la función pancreática aumenta en la tercera semana de vida, la amilasa, la lipasa y la proteasa, presentes en bajas cantidades al nacer, aumentan en los períodos subsiguientes. El destete en la tercera o en la cuarta semana de vida de los lechones causa una reducción significativa en la producción de proteasa. Los productos enzimáticos, con proteasa, utilizados en la alimentación de los cerdos, han proporcionado una mejora en la digestibilidad de la materia seca y del nitrógeno de raciones a base de maíz y de harina de soja para lechones durante las tres primeras semanas después del destete.

La inclusión de enzimas, entre ellas una proteasa exógena, en raciones de lechones de 10 a 30 Kg resultó en una ganancia del 2,3% en el coeficiente de digestibilidad de la proteína bruta y de 74 kcal / kg en la energía digestible de la ración para lechones, resultando en consistentes mejoras en la conversión alimentaria (Hurtado Nery et al., 2000). Trabajo reciente, conducido por Silva et al. (datos no publicados) en los laboratorios de la Universidad Estatal de Londrina confirmaron los beneficios de la utilización de proteasas (acida y alcalina) sobre la conversión alimenticia (figura 1) de cerdos de 21 a 63 días de edad, donde el control positivo es la ración tradicional y el control negativo es la ración tradicional depreciada de la matriz nutricional de la enzima.

En un trabajo conducido por Massuquetto et al. (CLANA – 2018) en los laboratorios de la Universidad Federal del Paraná confirmaron los beneficios de la utilización de proteasas (acida y alcalina) sobre la conversión alimenticia (figura 2) de cerdos de 21 a 125 días de edad, donde el control positivo es la ración tradicional y el control negativo es la ración tradicional depreciada (8% de proteína cruda y 25 kcal de energía metabolizable) con inclusión de la enzima TECMAX PRO (125g/t). Se observó una diferencia estadística (<5%) para el consumo de ración diario (CRD) y la conversión alimenticia (CA).

Autor: Edson Fontinelli- Zootecnista M.SC. Gerente técnico TECTRON LATAM

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