El coronavirus golpea con dureza a la producción agrícola en China

El coronavirus golpea con dureza a la producción agrícola en China

El coronavirus ha provocado una virtual paralización de la economía china en los últimos 45 días. La producción agrícola, sobre todo en la provincia de Hubei, epicentro de la crisis, situada en el centro del país, ha visto interrumpida la cadena logística de trasmisión de la alimentación animal.

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Esto ha desatado una situación de extrema gravedad en la ganadería porcina y vacuna, y también en la producción aviar, acentuada por el cierre de todos los mercados y de las plantas frigoríficas.

El resultado ha sido una brutal caída de los precios en la producción de carnes, con pérdidas de 70% y 90% en el mercado avícola: un ejemplar se vendía a 20 yuanes (U$S 3) por kilogramo en noviembre de 2019, y se derrumbó a 2 yuanes (U$S 0,3 centavos) en la segunda semana de febrero de este año.

El antecedente directo de la actual crisis del coronavirus fue el estallido de la “fiebre porcina” en 2018. Ese flagelo redujo a la mitad el stock de cerdos en China –se perdieron unos 450 millones de cabezas-, y los precios aumentaron más de 20% en los primeros seis meses de 2019.

La carne de cerdo es el principal producto proteínico que consume el pueblo chino, con una ingesta de 57 kilogramos anuales por cabeza. Los primeros perjudicados por la “fiebre porcina” fueron los pequeños productores –el campesinado de la República Popular- que perdieron prácticamente la totalidad de sus animales, y que son más de 200 millones.

Debido a esto la elaboración de carne porcina quedó en manos de las grandes unidades productivas surgidas en los últimos 5 a 8 años, cuando la decisión del gobierno chino fue lanzar un proceso de consolidación, especialización y modernización de la actividad en la República Popular.

Esto acarreó la creación de verdaderas “fábricas proteínicas” ultra modernas, dotadas de equipos de última generación tecnológica, capaces de procesar de 30.000 a 50.000 animales por año, o más.

En la provincia de Hubei se ha establecido ahora una cuarentena extremadamente rigurosa que abarca más de 60 millones de personas en una superficie superior a Europa Occidental.

Nadie entra ni sale de ella en las últimas seis semanas, y los habitantes cumplen disciplinadamente un régimen de total internación en sus hogares. Significa que todas las cadenas logísticas están interrumpidas, y que hay un forzoso lock out de las unidades productivas.

De ahí que las cadenas de producción que atraviesan la República Popular –Hubei está situada en el centro geográfico del gigantesco espacio chino de 9.597 millones de kilómetros cuadrados- han cesado de funcionar; y junto con ellas, la inmensa mayoría de las pequeñas y medianas empresas, que son sus proveedoras y distribuidoras.

El riesgo ahora es que los productores agrícolas del centro y oeste de China pierdan la temporada de siembra de granos, que se despliega entre abril y junio, lo que impactaría necesariamente la producción del año, e incluso la estabilidad social.

Los animales chinos, en especial los cerdos, en esta región que es el epicentro de la crisis, se alimentan con maíz barato y granos destilados, no con harina de soja, y por lo tanto están subalimentados y con menores precios.

El objetivo de los productores en este año crucial es mantener vivo a su ganado, en la certidumbre de que el logro de los mejores precios del mercado no corresponde a este periodo de emergencia.

La cadena de importaciones no se ha frenado, y por el contrario tiende a aumentar, pero en esta región se han cortado los sistemas logísticos. Por eso hay miles de contenedores de carne congelada que se apilan en los grandes puertos chinos en las últimas semanas.

El cálculo del gobierno de Beijing es que los precios de los alimentos, que treparon 5,4% en enero de 2020, aumentarían 1 o 2 veces a fines de abril, y otra vez al concluir mayo.

El precio de la carne de cerdo se elevó 116% en los primeros 30 días de 2020, récord histórico; y todo indica que la combinación de “fiebre porcina” + coronavirus puede desatar una inflación prolongada de los alimentos el resto del año.

La tendencia es nítida: China va a aumentar significativamente las importaciones de granos y carnes una vez resuelta la crisis, lo que estima ocurriría, incluso en la provincia de Hubei, al finalizar el mes de marzo.

Esto favorece a sus tres principales proveedores, que son Estados Unidos, convertido en su socio estratégico a partir del acuerdo sellado en Washington el 15 de diciembre de 2019; y luego a los grandes países exportadores de Sudamérica, que son Brasil y la Argentina.

Fuente: Clarín